
satélite revela edificio de 2600 años bajo el Nilo
Un satélite llamado Sentinel‑1 ha encontrado una estructura que data de hace 2600 años, enterrada bajo los sedimentos del río Nilo en la zona de Buto, Egipto.
La tecnología satelital permite ver la Tierra con un detalle que antes era imposible. En Buto, los investigadores usaron imágenes de radar de apertura sintética (SAR) y un software llamado SNAP (versión 9.0.0) para detectar anomalías que indican estructuras ocultas.
El estudio empezó el 5 de mayo de 2018 cuando se capturaron las imágenes de Sentinel‑1 en la banda C. Con ellas, los científicos identificaron patrones de humedad y textura del suelo que revelan la presencia de edificios enterrados sin necesidad de excavar de inmediato.
Para confirmar lo que mostraban las imágenes, se aplicó una técnica llamada tomografía de resistividad eléctrica (TRE). Se levantaron líneas de 2D paralelas en la zona Kom C y se combinaron con modelos 3D, lo que permitió visualizar el subsuelo con mayor claridad.
Los resultados mostraron que en la capa más superficial (0‑3 m) había resistividades difusas, mientras que entre 3 y 6 m apareció una anomalía de alta resistividad, señal de una estructura importante. Más profundo, entre 6 y 7 m, se encontró una capa de arena con resistividad alta, indicando que los antiguos nivelaron el terreno.
La combinación de datos satelitales, geofísicos y de excavación fue clave. Se excavó un cuadrado de 10 × 10 m dividido en cuatro partes, lo que permitió validar las interpretaciones. Se hallaron muros de adobe, artefactos religiosos y se confirmó la presencia de estructuras de la época Saíta.
Este trabajo demuestra que la Arqueofísica puede descubrir y mapear el pasado sin dañar el patrimonio, y que la Agencia Espacial Europea lidera la aplicación de estas técnicas en Europa.
¿cómo un satélite encontró un edificio de 2600 años?
Sentinel‑1, un satélite de la Agencia Espacial Europea, envió imágenes de radar en la banda C el 5 de mayo de 2018. Con el software SNAP 9.0.0, los científicos detectaron anomalías de humedad que señalaban la presencia de una estructura enterrada.
la ciencia sin excavar: la tomografía de resistividad
Para confirmar las sospechas, se usó tomografía de resistividad eléctrica (TRE). Se levantaron líneas 2D paralelas y se generaron modelos 3D, revelando una anomalía de alta resistividad entre 3 y 6 m de profundidad.
En la capa más profunda, entre 6 y 7 m, se encontró una capa de arena con resistividad alta, lo que indica que los antiguos nivelaron el terreno.
el hallazgo que cambió la historia de Buto
La excavación de 10 × 10 m confirmó la presencia de muros de adobe y artefactos religiosos, validando la interpretación geofísica. Este descubrimiento demuestra que la Arqueofísica puede revelar el pasado sin dañar el patrimonio.
