
un satélite europeo descubre un templo enterrado en egipto desde el espacio
Un satélite europeo ha detectado desde el espacio una estructura enterrada en Egipto durante 2.600 años. Se esconde en el yacimiento de Tell el-Fara'in, el antiguo Buto, y mide unos 25 por 20 metros.
El equipo científico combinó imágenes del satélite Sentinel-1 con una tomografía de resistividad eléctrica. Así lograron «fotografiar» el subsuelo sin mover ni un solo grano de arena.
Las mediciones eléctricas generaron 1.332 lecturas que dibujaron un edificio de adobe a entre 3 y 6 metros de profundidad. Las excavaciones confirmaron que se trata de un templo saíta, construido justo antes de que los persas conquistaran Egipto en el 525 a.C.
Cómo un satélite logró ver bajo la arena
Los arqueólogos eligieron 15 puntos sospechosos en la zona llamada Kom C. Allí desplegaron 24 electrodos a lo largo de 69 metros y enviaron corrientes al suelo. Cada respuesta eléctrica fue como una voz que contaba lo que había debajo.
Los algoritmos 3D convirtieron esas voces en un mapa claro: aparecieron muros de adobe y habitaciones que nadie había pisado en más de dos milenios.
Tesoros religiosos dentro del templo perdido
Al remover la arena los arqueólogos se encontraron con amuletos y figurillas de Isis, Horus, Taweret y la diosa serpiente Wadjet. Una pieza llamó especialmente la atención: una figura híbrida con cabeza de babuino, cuerpo de halcón y rasgos del dios enano Patikos.
La cantidad de objetos rituales y la disposición del edificio apuntan a que era un lugar de culto. Sin embargo, los expertos aún no se atreven a darle la etiqueta definitiva de «templo» y prometen más campañas.
Por qué este descubrimiento cambia la forma de excavar
La estratigrafía de Buto es un «lienzo» recreado por siglos de reconstrucciones. Excavar allí es como desarmar un castillo de cartas sin que se caiga. Por eso la combinación de radar espacial y tomografía eléctrica se convierte en la mejor pala para el futuro.
El método ha demostrado que es posible localizar estructuras sin tocar el terreno, algo clave para proteger restos frágiles y ahorrar tiempo y dinero.
