
OpenAI propone fondo público y jornada de 4 días para sobrevivir a la superinteligencia
La llegada de una superinteligencia que supera al ser humano puede cambiarlo todo tanto como la Revolución Industrial. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, ha publicado un documento titulado «Política industrial para la era de la inteligencia» proponiendo un nuevo pacto social para que nadie se quede atrás.
Entre las ideas más llamativas figuran crear un fondo de riqueza pública que reparta beneficios a todos los ciudadanos, impulsar la jornada de 4 días sin bajar el sueldo, invertir en redes eléctricas y reforzar la protección social. La compañía admite que no sabe exactamente cómo será la transición, pero cree que la sociedad debe prepararse para distintos escenarios y adaptarse sobre la marcha.
OpenAI asegura que los beneficios de la IA superarán con creces sus riesgos, aunque advierte de posibles pérdidas de empleo, uso indebido de la tecnología, concentración de poder y riqueza, o incluso sistemas fuera de control. El objetivo del documento es abrir un debate democrático sobre cómo repartir las ganancias y proteger a la población.
Un fondo que reparte el pastel de la IA
OpenAI propone un fondo de riqueza pública al que todos los ciudadanos aportarían algo y del que todos recibirían su parte. El fondo invertiría en activos ligados a la economía de la IA y distribuiría los beneficios directamente a la gente. Además, sugiere cambiar el sistema fiscal: gravar más los beneficios empresariales y las ganancias de capital y menos el trabajo humano. Incluso baraja nuevos impuestos a la automatización.
La empresa también habla de ampliar la red de protección social de forma temporal y automática cuando suba el desempleo u otros indicadores económicos. La idea es que nadie se quede sin respaldo mientras los algoritmos transforman los puestos de trabajo.
Trabajar menos días... y cobrar lo mismo
Otra propuesta estrella es fomentar la jornada de 32 horas sin reducir el salario. Para ello, se incentivaría a las empresas a que prueben esta modalidad cuando la IA aumente la productividad. El documento apunta que, si los algoritmos hacen el trabajo más rápido, la gente debería poder disfrutar de más tiempo libre sin miedo a perder poder adquisitivo.
El plan también incluye medidas como fortalecer la red eléctrica para soportar la infraestructura de la IA y crear nuevos sistemas de seguridad y supervisión que reduzcan riesgos de sistemas avanzados.
¿Y ahora qué? Del papel a la realidad
OpenAI ha abierto un periodo de consultas públicas sobre sus propuestas y celebrará debates en su taller de Washington a partir de mayo. Además, ofrecerá becas de hasta 100 000 dólares y créditos de API valorados en hasta 1 millón para proyectos que desarrollen estas ideas.
La compañía no ha detallado cómo convertirá estas sugerencias en leyes ni si cuenta con apoyo político real. El Congreso de EE. UU. sigue dividido: mientras algunos legisladores quieren frenar la construcción de nuevos centros de datos hasta garantizar la seguridad, otros ven la IA como una prioridad estratégica. Queda por ver si estas medidas son un primer paso firme o una cortina de humo para tranquilizar a inversores y reguladores de cara a una posible salida a bolsa.
