
¿cuánto ejercicio necesitas para proteger tu corazón?
El ejercicio es clave para vivir mucho y con buena salud, pero un estudio reciente muestra que la cantidad necesaria para proteger el corazón podría ser mucho mayor de lo que pensamos.
Los investigadores analizaron a unos 17 000 adultos de mediana edad en el Reino Unido que llevaban un acelerómetro en la muñeca durante una semana, registrando cuántos minutos de actividad física hacían.
Durante casi ocho años de seguimiento se produjeron alrededor de 1 200 casos de enfermedad cardiovascular. Los que hacían al menos 150 min a la semana tenían entre un 8 % y 9 % menos de riesgo, pero para bajar el riesgo al menos un 30 % había que entrenar entre 560 y 610 min semanales (aprox. 10 horas).
Esta cifra es de tres a cuatro veces la recomendación oficial y supera el tiempo que tarda un corredor medio en completar una maratón (unas cuatro horas y media).
Además, la cantidad de ejercicio necesaria varía según la condición física: las personas menos aptas deben entrenar más para obtener la misma protección que los más en forma.
Solo el 12 % de los participantes del estudio alcanzó ese nivel alto de actividad, aunque los autores recuerdan que los 150 min siguen siendo beneficiosos.
el mito de los 150 minutos: ¿basta?
Según la mayoría de guías, basta con 150 minutos de actividad moderada‑vigorizante a la semana para mejorar la salud. En el estudio, ese nivel redujo el riesgo de enfermedad cardiovascular entre un 8 % y 9 %.
Aunque es una mejora real, los investigadores advierten que para lograr una protección “substantial” se necesita mucho más.
la cifra sorprendente: 10 horas semanales
Para bajar el riesgo al menos un 30 %, los participantes tuvieron que entrenar entre 560 y 610 minutos cada semana, es decir, alrededor de 10 horas de ejercicio.
Eso equivale a tres o cuatro veces la dosis recomendada y supera el tiempo que lleva terminar una maratón promedio.
cuando no eres muy fit: necesitas más ejercicio
Los que empezaban con peor condición física necesitaban más minutos de ejercicio para alcanzar la misma reducción de riesgo que los más entrenados.
En otras palabras, la “dosis” ideal varía de persona a persona.
