
El negocio de las chuches seduce a adultos nostálgicos
En los años 80 y 90, entrar en una tienda de chucherías era un ritual infantil. Hoy, la escena sigue existiendo, pero quienes hacen cola ya no llevan mochila, sino tarjeta de empresa y hipoteca.
Las golosinas han encontrado un nuevo filón inesperado: los adultos nostálgicos. Una estrategia rentable en plena cortina healthy.
La nostalgia vende
La nostalgia se ha convertido en una de las estrategias más rentables de los últimos años. Lo saben las plataformas que recuperan series de los noventa y las marcas que vuelven a fabricar cámaras instantáneas.
Según datos de algunas tiendas especializadas, hasta el 80% de sus clientes son adultos. No compran únicamente por gula, sino que compran por memoria.
Un mercado en crecimiento
El consumo doméstico de caramelos, chicles y golosinas creció un 6,9% en 2025. Los perfiles donde más se consume son hogares formados por adultos de entre 45 y 65 años que viven solos y parejas sin hijos.
Son generaciones que crecieron con las chucherías como pequeño premio cotidiano y que ahora buscan recuperar sensaciones familiares en una época bastante menos inocente y con mucha más ansiedad de la de entonces.
La era digital potencia el fenómeno
Internet ha disparado todavía más el fenómeno. Tiendas online como Retrochuches o Xiana han convertido el catálogo de golosinas en una especie de museo comestible donde conviven palotes, Kojaks, caramelos PEZ y juguetes que parecen sacados de una sobremesa de 1994.
