
Chile amplía parques marinos y lidera la conservación oceánica
Chile ha dado un paso gigante en la protección del mar: el Gobierno aprobó en marzo de 2026 la ampliación de los parques marinos Nazca‑Desventuradas y Mar de Juan Fernández.
Con esa medida se añaden unos 360 000 km² de océano bajo protección estricta, elevando la superficie total protegida a 947 142 km², más del 50 % de su Zona Económica Exclusiva.
Esta cifra sitúa a Chile en el top 3 mundial de áreas marinas protegidas, solo detrás de Estados Unidos y Francia.
Los nuevos parques, llamados Mar de Juan Fernández II y Nazca‑Desventuradas II, prohíben la pesca industrial y la minería, garantizando una protección integral.
En estas aguas viven especies únicas: el lobo fino de Juan Fernández, la vieja de Juan Fernández, la langosta local, ballenas azules, delfines y cachalotes. En Juan Fernández el 87 % de los peces son endémicos; en Nazca‑Desventuradas supera el 70 %.
Los pescadores artesanales de Juan Fernández impulsaron la medida para proteger su forma de vida, y la comunidad local colabora en la gestión de los parques.
¿por qué chile está a la cabeza del planeta?
Chile combina una enorme zona oceánica con una política clara de protección estricta, algo que pocos países se atreven a aplicar por su impacto económico inmediato.
Al superar el objetivo global de proteger el 30 % del océano para 2030, Chile refuerza su peso en foros internacionales de gobernanza marina.
los números que sorprenden: 360 000 km² más protegidos
La ampliación de los parques añade 360 000 km² de aguas bajo protección, llevando el total a 947 142 km², más de la mitad de la zona económica exclusiva del país.
Con este porcentaje, Chile supera a la mayoría de las naciones y se sitúa solo detrás de EE. UU. y Francia en superficie protegida.
fauna única que se beneficia con los parques
En el archipiélago de Juan Fernández, el 87 % de los peces son endémicos; en las islas Nazca‑Desventuradas, el porcentaje supera el 70 %.
Especies emblemáticas como el lobo fino, la vieja, la langosta local, ballenas azules, delfines y cachalotes utilizan estas aguas como rutas migratorias y zonas de alimentación.
La protección también favorece a aves oceánicas como albatros y fardelas, que encuentran alimento en estas aguas ricas en biodiversidad.
