
sal sin yodo: el peligro que no ves
Durante años hemos dejado de usar el salero tradicional y ahora vemos que fue un error, porque la sal sin yodo está provocando una nueva ola de deficiencia que afecta a la salud.
Según la OMS, en el Reino Unido las mujeres en edad fértil han pasado de niveles suficientes a deficiencia leve de yodo. En Australia y Estados Unidos el problema también vuelve a crecer, pese a que antes se había logrado una yodación universal.
La moda de las sales “gourmet” como la sal rosa del Himalaya, la sal marina en escamas o la sal kosher está en auge, pero casi nunca están yodadas. Son más caras y se perciben como más saludables, pero su consumo está reduciendo la ingesta de yodo que antes obteníamos con la sal de mesa.
Además, la leche de vaca, que aportaba gran parte del yodo gracias a la suplementación del ganado, está siendo reemplazada por bebidas vegetales que, aunque fortifican calcio o vitamina B12, no contienen yodo.
El yodo es el combustible esencial de la glándula tiroides y es vital para el desarrollo neurológico. Un adulto necesita 150 µg al día, y 200 µg si está embarazada; la falta puede causar problemas cognitivos en el feto y bajar el coeficiente intelectual.
Un estudio de 2019 estima que hay 81,4 millones de mujeres en edad reproductiva con deficiencia de yodo. El problema afecta tanto a regiones pobres como a países ricos que han adoptado dietas veganas o flexitarianas.
las sales gourmet: ¿el nuevo villano del yodo?
Las sales “gourmet” como la rosa del Himalaya o la sal marina en escamas se venden como opciones saludables, pero la mayoría no está yodada. Al usarlas en casa o en restaurantes, se reduce la cantidad de yodo que consumimos cada día.
- Son más caras.
- No contienen yodo añadido.
- Su popularidad está desplazando a la sal tradicional.
cuando la leche desaparece, el yodo también
La leche de vaca solía ser una de las principales fuentes de yodo porque el ganado se suplementa y los desinfectantes de ordeño la enriquecen. Hoy muchos jóvenes prefieren bebidas vegetales, que rara vez se fortifican con yodo.
Esta sustitución deja un vacío nutricional que puede traducirse en deficiencia de yodo, sobre todo en mujeres embarazadas.
qué puedes hacer para no quedarte sin yodo
La OMS recomienda volver a la yodación universal: usar sal de mesa con yodo y exigir que las bebidas vegetales se fortifiquen. También puedes incluir alimentos ricos en yodo, como pescados y mariscos.
Si eres vegano, busca marcas que añadan yodo a sus productos o considera un suplemento bajo control médico.
