
la nasa desvela el misterio del 'fantasma' que china vio hace 2.000 años
Hace casi dos mil años unos astrónomos chinos vieron brillar una estrella invitada durante ocho meses y luego desaparecer. Ahora sabemos que no era un fantasma, sino la explosión de una supernova que todavía viaja por el espacio. Su nombre es RCW 86 y lleva cinco décadas enviando señales a la Tierra.
La NASA ha usado el telescopio IXPE para estudiar los rayos X polarizados del remanente. La imagen combina datos de Chandra y XMM-Newton y muestra que la explosión creció dentro de una burbuja de gas muy poco denso. Al chocar con los bordes de esa burbuja, el material estelar se frenó de golpe y creó una onda de choque que rebotó hacia dentro.
Este choque explica por qué RCW 86 tiene una forma tan rara y se expande más rápido que otros restos estelares. El antiguo registro chino deja de ser solo una anécdota y se convierte en una pista clave para entender cómo las explosiones de estrellas siguen escribiendo su historia en el universo.
El telescopio que fotografió el fantasma
IXPE, lanzado en 2021, es el primer observatorio capaz de medir la polarización de rayos X. Gracias a él, los científicos han mapeado los campos magnéticos alrededor de RCW 86. La polarización actúa como un filtro que revela la dirección de las partículas de alta energía y permite ver dónde el material se desacelera.
Al combinar esta información con imágenes anteriores de Chandra, el equipo ha descubierto que la expansión fue tan veloz porque la supernova se encontró con una cavidad casi vacía. Al llegar al borde, el choque generó un shock reflejado que aún hoy recorre el remanente.
Por qué RCW 86 corre más que sus vecinas
La mayoría de los restos de supernova crecen despacio al chocar con el gas que hay entre las estrellas. RCW 86, en cambio, se mueve hasta tres veces más rápido. La razón: durante siglos la estrella progenitora fue expulsando su propio viento, creando una enorme burbuja de gas caliente. Cuando estalló, la onda de explosión se deslizó por ese túnel y ganó velocidad.
Al alcanzar la pared de la burbuja, el material se frenó y calentó el gas hasta hacerlo brillar en rayos X. Ese brillo es el que ahora captura IXPE y que permite calcular la edad del remanente: casi dos mil años, justo lo que decían los registros chinos.
El fantasma que aún habla
El antiguo texto chino describe una estrella que apareció en la constelación de Alfa Centauri y desapareció tras ocho meses. Los astrónomos creen que ese evento coincide con la fecha de la explosión que originó RCW 86. Así, el fantasma sigue vivo, pero ahora en forma de nube de gas tórrido que viaja a más de mil kilómetros por segundo.
Estudiar este remanente ayuda a entender cómo las estrellas masivas mueren y cómo su material se mezcla con el espacio para formar nuevas estrellas y planetas. La NASA ya planea más observaciones con IXPE para ver cómo cambia el campo magnético a medida que el fantasma se expande.
