un chico de 29 años crea un cemento magnético que convierte las paredes en imanes

un chico de 29 años crea un cemento magnético que convierte las paredes en imanes

  • LunaVortex
  • Abril 9, 2026
  • 3 minutos

Imagina pegar un cuadro, una pala o los cuchillos de la cocina a la pared sin necesidad de taladro ni clavos. Un chico argentino de 29 años, Marco Agustín Secchi, está a punto de hacerlo realidad con un cemento que convierte las paredes en imanes.

Su invento, llamado Ironplac, es un revestimiento que se mezcla con agua y se aplica como cualquier yeso. La diferencia es que incorpora partículas magnéticas que hacen que la pared agarre objetos con fuerza. En las pruebas ya han colgado herramientas, cuadros y utensilios solo usando imanes.

El material no genera magnetismo por sí solo: actúa como superficie pasiva lista para atraer cualquier cosa que lleve un imán. Sirve tanto para obra nueva como para reformas, y promete acabar con los agujeros y las grietas de los tacos.

Por ahora el proyecto sigue en fase de prototipo. La fórmula exacta está en secreto mientras tramitan la patente internacional y buscan inversores para fabricar a gran escala. Si lo logran, cambiará la forma de entender los interiores de casas, oficinas y talleres.

¿Cómo funciona un muro que se convierte en nevera?

El truco está en añadir a la mezcla de cemento unas cargas minerales ferrosas que hacen que la pared reaccione como la puerta de una nevera. Al aplicar el revoque, la superficie queda activa para atraer imanes sin generar campos magnéticos propios.

El proceso es tan sencillo como preparar un saco de 15 kg, añadir agua y extenderlo con llana. Una vez seco, puedes mover un imán por cualquier punto y fijar objetos donde quieras. Si te cansas de la posición, lo despegas y lo vuelves a colocar en otro sitio sin dejar marca.

De la cocina al taller: dónde puede servir este super-revestimiento

Las primeras pruebas se han hecho en cocinas, talleres y aulas. En los espacios educativos los profesores cambian pósteres y mapas en segundos; en los talleres los mecánicos dejan las llaves inglesas a la vista y sin desorden; y en casa los más peques intercambian dibujos sin romper la pared.

Además, al no necesitar perforar, se reduce el riesgo de cortar cables o tuberías. Los arquitectos sueñan con oficinas modulares donde los paneles se mueven como fichas de Lego.

Por qué aún no puedes comprar este cemento en la tienda de la esquina

El proyecto tiene prototipos funcionales validados en laboratorio, pero falta dinero para saltar a la fábrica. La patente PCT está en trámite y la fórmula se guarda como si fuera la receta de la Coca-Cola.

El equipo busca socios industriales que ayuden a producir la mezcla a gran escala y superar los tests de resistencia y seguridad exigidos en cada país. Si consiguen la financiación, calculan que en menos de dos años podría estar en el mercado.