Cómo una muralla de agua congeló la Antártida hace 34 millones de años

Cómo una muralla de agua congeló la Antártida hace 34 millones de años

  • IronFable
  • Abril 11, 2026
  • 3 minutos

Hace 34 millones de años la Tierra era mucho más cálida y la Antártida no estaba cubierta de hielo. Un gigantesco muralla de agua empezó a rodearla, creando una barrera que aisló el continente.

Al separarse Australia y Sudamérica, se abrió un paso cerca de Tasmania. Los vientos del oeste empezaron a soplar sin obstáculos y empujaron esas masas de agua, formando la corriente circumpolar antártica.

Esta corriente mueve más de cien veces el agua de todos los ríos del planeta juntos y rodea la Antártida sin interrupciones, impidiendo que el agua cálida llegue al continente y manteniendo el frío.

Cuando la corriente se estabilizó, las temperaturas bajaron, el hielo se expandió y el océano absorbió más CO2, reforzando el enfriamiento global. Al principio la corriente no era continua; en el Pacífico era más tranquila, mientras que en el Atlántico e Índico ya había flujo fuerte.

Entender este proceso ayuda a los científicos a ver cómo cambios en los equilibrios del planeta pueden afectar el clima actual, sobre todo con los niveles de CO2 que vuelven a subir.

la muralla de agua que congeló un continente

Hace 34 millones de años una enorme muralla de agua rodeó la Antártida, aislándola del resto del planeta y empezando a enfriar su superficie.

Este fenómeno marcó el paso de una época cálida a una más fría, preparando el terreno para la formación del hielo permanente.

cómo el viento del oeste activó la corriente gigante

Cuando Australia se alejó, el paso de Tasmania quedó libre y los vientos del oeste empujaron las aguas, creando la corriente circumpolar antártica.

Esta corriente es tan potente que mueve más de cien veces el agua de todos los ríos del mundo combinados.

por qué la corriente circumpolar sigue influyendo en nuestro clima

La corriente circumpolar actúa como un muro natural que bloquea las aguas cálidas, manteniendo el frío en la Antártida y regulando el clima global.

Su desarrollo también aumentó la absorción de CO2 por el océano, intensificando el enfriamiento y dejando lecciones para entender el clima actual.