
un método con CRISPR que podría apagar el cromosoma extra del síndrome de down
Un equipo de investigadores ha desarrollado una versión modificada de CRISPR que permite insertar el ARN largo XIST y silenciar la copia extra del cromosoma 21 que causa el síndrome de down.
El síndrome de down afecta a aproximadamente 1 de cada 700 nacimientos en EE. UU., y el 95 % de los casos son la forma completa llamada trisomía 21, donde todas las células tienen una copia adicional del cromosoma.
Actualmente no existe una cura; se detecta mediante pruebas prenatales y los niños presentan retrasos del desarrollo, discapacidad intelectual leve‑moderada y mayor riesgo de problemas de salud como la enfermedad de Alzheimer, con una esperanza de vida media de unos 60 años.
En el desarrollo normal, una de las dos cromosomas X en las mujeres se silencia mediante XIST. Los científicos han demostrado que introducir XIST en células con trisomía 21 puede apagar la copia extra del cromosoma 21.
Con la nueva técnica, lograron integrar XIST en alrededor del 20 % de las líneas celulares estudiadas, afectando solo una copia del cromosoma y logrando una silenciación parcial, lo que abre la puerta a futuros estudios en ratones y, eventualmente, a terapias humanas.
cómo funciona CRISPR para apagar el cromosoma extra
La herramientaCRISPR/Cas9 corta el ADN en lugares específicos, pero tradicionalmente no inserta material nuevo con facilidad. Los investigadores modificaron este sistema para que, además de cortar, pueda introducir el gen XIST dentro del cromosoma 21 extra.
Una vez dentro, XIST actúa como un interruptor que silencia la actividad del cromosoma, de forma similar a lo que ocurre en la inactivación del cromosoma X en las mujeres.
qué tan cerca está una cura para el síndrome de down
El estudio es todavía una prueba de concepto, pero la integración de XIST en aproximadamente el 20 % de las células muestra que la técnica es viable y que solo una copia del cromosoma 21 se ve afectada, reduciendo riesgos de efectos secundarios.
Una silenciación parcial podría ser suficiente para mitigar los efectos más graves del síndrome, aunque se necesita más investigación para confirmar su seguridad y eficacia.
próximos pasos: estudios en ratones y posibles ensayos humanos
El equipo ya está planificando experimentos en ratones para optimizar la forma de entregar XIST a las células cerebrales y determinar el momento ideal del tratamiento.
Futuras pruebas deberán demostrar que no aparecen efectos fuera del objetivo y que la terapia no es más arriesgada que otras aplicaciones clínicas de CRISPR. Si todo avanza bien, podría abrirse la puerta a ensayos clínicos en humanos.
