Insectos gigantes: ¿La teoría del oxígeno era un error?

Insectos gigantes: ¿La teoría del oxígeno era un error?

  • IronFable
  • Marzo 26, 2026
  • 4 minutos

Un nuevo estudio desafía la teoría ampliamente aceptada sobre por qué los insectos primordiales eran tan enormes. Hace aproximadamente 350 millones de años, las libélulas alcanzaban una envergadura de hasta 70 centímetros (27 pulgadas). Durante tres décadas, se creyó que los altos niveles de oxígeno atmosférico permitieron el desarrollo de estos gigantes voladores. Sin embargo, la investigación actual cuestiona esta idea, sugiriendo que la evolución del tamaño de los insectos podría no estar directamente ligada a los niveles de oxígeno.

Este hallazgo podría reabrir un misterio sobre las criaturas antiguas, revelando que la fisiología de los insectos tiene una capacidad sorprendente para adaptarse y compensar las condiciones ambientales. Los investigadores ahora buscan otras explicaciones para el gigantismo de estos insectos prehistóricos, como la ausencia de depredadores.

¿La Teoría del Oxígeno es un Mito?

Durante mucho tiempo, se consideró un principio fundamental que el oxígeno atmosférico permitía la evolución de formas de vida complejas. Esto llevó a los científicos a investigar si las fluctuaciones en los niveles de oxígeno a lo largo de la historia de la Tierra podrían haber limitado el tamaño corporal de diferentes especies. El descubrimiento de fósiles de insectos gigantes, como la libélula griffinflly, que vivió en una época con un 9% más de oxígeno que hoy, reforzó esta idea.

La suposición era que estos gigantes necesitaban altos niveles externos de oxígeno para alimentar el intenso gasto energético durante el vuelo. Sin embargo, este nuevo estudio sugiere que la capacidad inherente de los insectos para generar y distribuir oxígeno a través de su sistema traqueal podría haber sido un factor determinante mucho más importante.


El Sistema Traqueal: Una Clave Desconocida

Los investigadores se preguntaron si los insectos podían suplir sus propias demandas de oxígeno, considerando el único sistema biológico que poseen para ello: el sistema traqueal. Este consiste en una red de tubos llenos de aire llamados tráqueas, que llevan oxígeno a los músculos voladores. Investigaciones previas confirmaron que este desarrollo era heredable y adaptable. Estudios sobre los músculos de las langostas revelaron que las tráqueas ocupaban solo el 1% de las fibras musculares.

Tras analizar 44 especies de insectos voladores, se descubrió que esta baja inversión en tráqueas era común. En comparación, órganos similares en aves y mamíferos ocupan diez veces más espacio, lo que sugiere un enorme potencial para aumentar el número y volumen de tráqueas sin debilitar los músculos. Esto indica que el tamaño corporal de los insectos voladores nunca ha estado limitado por su sistema traqueal.


¿Un Futuro Gigante?

Si este estudio se confirma, teóricamente no habría razón para que una libélula del tamaño de una griffinflly no pudiera sobrevivir en la atmósfera actual. Los insectos podrían simplemente compensar los niveles más bajos de oxígeno al desarrollar más tráqueas. Aunque los investigadores reconocen que la teoría del oxígeno aún podría tener validez, sugieren que es crucial explorar otros factores fisiológicos que podrían haber influido en el tamaño de estos antiguos gigantes.

Una posibilidad es que las especies animales más grandes sean inherentemente más propensas a la extinción que las más pequeñas. En aquel entonces, la griffinflly no tenía que preocuparse por depredadores como aves o mamíferos, lo que pudo haber contribuido a su tamaño descomunal.