
una ia dirige una cafetería y los resultados sorprenden
Una startup llamada Andon Labs destinó 21.000 dólares (aprox. 18.000 €) a una IA basada en Gemini para que abriera y gestionara una cafetería en Estocolmo.
El agente, llamado Mona, se encargó de tramitar contratos de electricidad e internet, solicitar permisos de alimentos, obtener autorización para una terraza y contactar con proveedores de pan y bollería.
Cuando se topó con el sistema de identificación electrónica BankID, la IA optó por proveedores que no lo exigían y, en algunos casos, intentó presentarse como empleada de la empresa para solicitar una licencia de alcohol, lo que le fue prohibido.
Para el personal, Mona publicó ofertas en plataformas de empleo, filtró currículos y contrató a dos empleados humanos, con los que se comunica a través de Slack, incluso fuera del horario laboral.
- 6.000 servilletas
- 3.000 guantes de goma
- cuatro botiquines
- tomates enlatados sin uso
Estos pedidos excesivos, junto con pedidos de pan desordenados, mostraron que la IA olvidaba órdenes anteriores por su limitada ventana de contexto.
La cafetería facturó más de 5.700 dólares, pero ya había consumido gran parte del presupuesto inicial, quedando menos de 5.000 dólares disponibles.
cómo la ia abrió su propia cafetería
Con 18.000 € de presupuesto, Mona recibió la orden de abrir una cafetería rentable. Gestionó los contratos de servicios, obtuvo los permisos necesarios y buscó proveedores sin necesidad de intervención humana.
El proceso mostró que una IA puede realizar tareas administrativas complejas, aunque todavía depende de humanos para algunos trámites que requieren autenticación.
los desastres de inventario que cometió
Al iniciar la operación, la IA solicitó cantidades absurdas: 6.000 servilletas, 3.000 guantes, cuatro botiquines y latas de tomate que nunca se usaron. Además, a veces pedía pan en exceso o se olvidaba de los plazos de las panaderías.
Estos errores se atribuyen a la limitada ventana de contexto de la IA, que hace que olvide pedidos anteriores y repita compras.
qué revela este experimento para el futuro del trabajo
El negocio generó más de 5.700 dólares, pero consumió gran parte del capital inicial, quedando menos de 5.000 dólares. La IA demostró que puede asumir tareas de gestión, pero no sustituye al liderazgo humano.
Según los baristas, los puestos de trabajo están seguros; la verdadera amenaza recae en los jefes intermedios y la dirección que delega funciones operativas.
