hallan un mineral imposible en el asteroide ryugu: es como una semilla tropical en el hielo

hallan un mineral imposible en el asteroide ryugu: es como una semilla tropical en el hielo

  • NeoLynx
  • Abril 9, 2026
  • 3 minutos

El asteroideRyugu guardaba un secreto que ha dejado con la boca abierta a los científicos: un mineral llamado djerfisherita que no debería existir en un lugar frío y lleno de agua. Comparan el hallazgo con encontrar una semilla tropical en el hielo del Ártico.

La misiónHayabusa2 de Japón trajo estos fragmentos en 2020. Ahora, microscopios ultra potentes han descubierto que el asteroide es mucho menos aburrido de lo que creíamos y que su historia es un culebrón de calor, mezcla y sorpresas.

un mineral de zona tropical en un asteroide helado

La djerfisherita es un sulfuro rico en hierro, níquel y potasio que solo se forma a más de 350 °C. El problema: Ryugu es un cubito de hielo espacial que nunca debió alcanzar esa temperatura. Los investigadores de la Universidad de Hiroshima se lanzaron a buscar explicaciones.

¿Cómo ha llegado ese cristal caliente hasta aquí? Hay dos opciones: o el asteroide pasó por una fase de horno interno que nadie había sospechado, o el mineral viajó desde zonas interiores del sistema solar y acabó mezclado con el resto de la «arena» de Ryugu.

el asteroide más aburrido ya no lo es

Hasta ahora se pensaba que los asteroides tipo CI —los mismos que Ryugu— eran como bizcochos homogéneos. Descubrir djerfisherita demuestra que son batidos cósmicos con ingredientes de sitios muy distintos. Esta mezcla loca obliga a reescribir los libros de texto sobre la química del sistema solar primitivo.

Si Ryugu fue capaz de calentarse por dentro, otros miles de asteroides podrían haber hecho lo mismo, cambiando la forma en la que se repartieron los materiales que más tarde formaron a los planetas, incluida la Tierra.

qué viene ahora: buscar huellas isotópicas

El siguiente paso es analizar los isótopos del mineral, una especie de huella dactilar química que dirá si nació en Ryugu o llegó de otro lado. Con esa prueba los científicos podrán reconstruir la «historia de tráfico» del sistema solar hace 4.500 millones de años.

Mientras tanto, el asteroide sigue en su órbita y nosotros, con un poquito de su polvo en laboratorios terrestres, aprendemos que el universo es más loco que una serie de Netflix y que, literalmente, la próxima semilla de la vida puede venir del espacio.