genoma neandertal siberiano: cómo vivían en grupos de 50 y casi se extinguen

genoma neandertal siberiano: cómo vivían en grupos de 50 y casi se extinguen

  • NeoLynx
  • Abril 9, 2026
  • 3 minutos

Hace 110 000 años, en la cueva de Denisova de los montes Altai, un neandertal perdió un trozo de hueso que ahora revela cómo vivía su gente. El ADN obtenido de ese fragmento, llamado D17, ha sido leído 37 veces para asegurar que cada letra es correcta.

Al comparar este genoma con el de otro neandertal de la misma cueva, D5, separado por 10 000 años, los científicos descubrieron que ambos eran parientes cercanos. Esto indica que los neandertales usaban la cueva como campamento base al que volvían generación tras generación.

Las poblaciones eran microscópicas: unos 50 individuos por grupo. La escasez de vecinos obligó a los neandertales de Altai a reproducirse entre parientes durante milenios, lo que dejó marcas genéticas claras de endogamia.

Además, el genoma de D17 conserva huellas de cruces con los misteriosos denisovanos, otra especie humana que compartía el refugio siberiano. La cueva se convierte así en un cruce de caminos prehistórico donde dos linajes humanos se encontraron y dejaron un legado que hoy leemos gracias a la tecnología más moderna.

El ADN que leyeron 37 veces para descubrir un pasado familiar

Secuenciar un genoma antiguo es como montar un puzel enorme. Cada fragmento de ADN se lee muchas veces para evitar errores. En el caso de D17, la cobertura de 37 lecturas por letra garantiza que el resultado es tan fiable como el de una prueba de paternidad moderna.

Esa precisión permitió ver que el neandertal de hace 110 000 años compartía grandes tramos de ADN con D5, un individuo que vivió 10 000 años antes. La cercanía genética entre ambos demuestra que el mismo linaje regresaba una y otra vez a la cueva, como quien vuelve a su casa cada verano.

Grupos de 50: la supervivencia al límite

Vivir en grupos de 50 suena a película de supervivencia. Para los neandertales de Altai era la realidad. Estas bandas tan pequeñas se aislaron tanto que acabaron reproduciéndose entre primos, tíos y sobrinos.

La endogamia trae problemas: enfermedades hereditarias y menos variabilidad genética. Sin embargo, los neandertales aguantaron así durante decenas de miles de años, lo que demuestra una capacidad de adaptación extrema en un entorno donde las temperaturas bajo cero eran lo normal.

Denisovanos: los vecinos con los que tuvieron hijos

La cueva de Denisova no era solo refugio neandertal. También habitaban allí los denisovanos, otra rama de la familia humana. El genoma de D17 conserva trozos de ADN denisovano, prueba de que ambos grupos se cruzaron en más de una ocasión.

Este cruce no fue anecdótico: aparece tanto en D17 como en D5, lo que sugiere que las dos especies convivieron y se mezclaron durante largos periodos. La cueva se convirtió en un auténtico crisol prehistórico donde el legado genético de ambos linajes se conservó para que hoy lo descubramos.