
Europa presenta un motor que respira el aire terrestre y promete satélites con combustible infinito
Un nuevo motor de propulsión eléctrica, desarrollado en Europa, aprovecha el aire residual de la atmósfera terrestre para generar empuje sin necesidad de grandes reservas de combustible. El sistema, conocido como ABEP, ioniza nitrógeno y oxígeno en la capa baja de la órbita (entre 180 y 300 km) y acelera los iones para mover el satélite. Al prescindir de un cátodo externo, el motor reduce la erosión interna y promete una vida útil cercana a 60 000 horas. Esta innovación podría disminuir la masa de lanzamiento y ampliar la operatividad de los satélites en VLEO, ofreciendo una alternativa sostenible para la industria espacial.
Cómo funciona el motor que respira aire
El propulsor eléctrico sin cátodo genera un plasma a partir de la mezcla de nitrógeno y oxígeno presente en la atmósfera residual. Mediante radiofrecuencia, los átomos se ionizan y son expulsados a alta velocidad, creando el empuje necesario para corregir la órbita del satélite. Este proceso se repite de forma continua mientras el satélite se mantenga dentro de la zona de densidad suficiente.
Al eliminar el cátodo externo, el motor evita la erosión típica de los sistemas iónicos tradicionales, lo que permite alcanzar una vida operativa estimada en 60 000 horas. Esta durabilidad supera ampliamente los límites de los propulsores convencionales y abre la puerta a misiones de larga duración sin necesidad de reabastecimiento, reduciendo costes y complejidad de los lanzamientos.
Ventajas para los satélites en VLEO
En la órbita muy baja (180‑300 km), la fricción atmosférica es un desafío para los satélites, pero con el motor de respiración atmosférica se convierte en una fuente de propulsión. Al “respirar” el aire, el satélite puede compensar el arrastre sin cargar combustible adicional, reduciendo su masa al lanzamiento y optimizar su rendimiento.
Esta reducción de masa permite lanzar más unidades por cohete y ampliar la constelación de observación de la Tierra, mejorando la frecuencia de revisita y la latencia en comunicaciones. Además, la autonomía prolongada favorece misiones científicas y de vigilancia, ya que el satélite mantiene su posición sin depender de suministros externos.
Retos y próximos pasos del proyecto
Aunque la revisión de diseño ha sido superada, el motor aún no está listo para volar. El siguiente fase incluye la construcción de un prototipo reducido y pruebas en cámaras de vacío que reproduzcan las condiciones de VLEO. Estas pruebas validarían la eficiencia del ionizador y la estabilidad del empuje en entornos reales.
El éxito del proyecto podría consolidar la soberanía tecnológica europea en el sector espacial, ofreciendo una alternativa sostenible al uso de combustibles tradicionales. Si se demuestra su viabilidad, la industria podría adoptar la propulsión de respiración atmosférica para una nueva generación de satélites, reduciendo costes y dependencia de recursos escasos.
