
Descubre la auténtica torta pascualina de Semana Santa: receta italiana paso a paso
La torta pascualina es una tradicional coca salada que se consume durante la Semana Santa en Italia, especialmente en la región de Liguria. Con una base de masa filo crujiente y un relleno de acelgas, espinacas, ricotta, queso grana y huevos, combina sabores mediterráneos que recuerdan a otras preparaciones como la spanakopita griega. Su origen se remonta al siglo XVI y, aunque puede encontrarse en toda Italia y en países sudamericanos, sigue siendo un plato emblemático de la festividad. En esta guía paso a paso descubrirás cómo elaborar la pascualina en tan solo una hora y media, logrando un resultado dorado y jugoso.
Cómo preparar la masa filo crujiente
Para conseguir una base ligera y crujiente, comienza por derretir mantequilla y mezclarla con aceite de oliva. Con un pincel, unta generosamente cada hoja de masa filo antes de colocarla en el molde forrado con papel de horno. Dispón diez láminas en forma de abanico, dejando que los bordes sobresalgan; esto evitará que la masa se rompa durante el horneado y permitirá crear un reborde dorado y crujiente al final del proceso.
Una vez colocadas las capas, pincela nuevamente la superficie con mantequilla para que la masa no se reseque. Este paso es crucial, ya que la mantequilla aporta sabor y ayuda a que la hoja adquiera un tono dorado uniforme. Deja reposar la base unos minutos mientras preparas el relleno, de modo que la masa mantenga su flexibilidad y no se agriete al añadir los ingredientes húmedos.
El relleno de verduras y quesos: secretos de sabor
El corazón de la torta pascualina se compone de acelgas y espinacas frescas, previamente limpias y picadas en trozos pequeños. Sofríe la cebolla en aceite de oliva hasta que esté transparente, luego incorpora las verduras y cocina hasta que pierdan toda su agua. Salpimienta al gusto y añade laurel, mejorana y orégano para realzar el aroma mediterráneo.
Cuando la mezcla esté fría, incorpora ocho huevos batidos, 250 g de ricotta y 250 g de queso grana padano rallado. Remueve con una cuchara hasta obtener una masa homogénea y cremosa. Este relleno aporta una textura jugosa y un sabor intenso que se funde con la ligereza de la masa filo, creando el contraste característico de la pascualina.
Montaje y horneado: el toque final para una pascualina perfecta
Vierte el relleno sobre la base de masa filo y distribúyelo de manera uniforme. Con una cuchara, crea seis huecos en el centro y rompe un huevo entero en cada uno, sin cáscara. Cubre el relleno con dos láminas adicionales de filo, pincelándolas con mantequilla para sellar la superficie y formar un borde decorativo.
Hornea la torta en un horno precalentado a 180 °C durante unos cuarenta minutos, o hasta que la masa filo adquiera un tono dorado y crujiente. La pascualina puede servirse caliente, aunque tradicionalmente se disfruta fría acompañada de una ensalada verde. El resultado es una pieza de pasta dorada, rellena de verduras y queso, ideal para una comida informal o una celebración de Semana Santa.
