
cómo cultivar menta sin que arruine tu jardín
La menta es una planta súper resistente que puedes cultivar en macetas o directamente en la tierra del jardín.
Crece rápido, llega hasta 60 cm de altura y produce flores pequeñas de color púrpura o blanco.
Existen varias especies: la hierbabuena (Mentha spicata) tiene un sabor suave y se usa en bebidas; la menta piperita es más intensa y la encuentras en chicles y pastas dentales; la Mentha suaveolens huele dulce y afrutada; y la Mentha aquatica prefiere zonas húmedas.
Para cuidarla, el riego debe ser regular pero sin encharcar: riega solo cuando la capa superior del sustrato esté seca al tacto.
En cuanto a la luz, la menta prefiere sombra parcial o sol suave de mañana; el sol fuerte todo el día la quema.
Usa macetas con agujeros de drenaje y un sustrato suelto (coco, compost y perlita) para que sus raíces respiren.
Controla las plagas limpiando las hojas con un paño húmedo o aplicando agua con jabón potásico o aceite de neem.
Podar regularmente las puntas estimula nuevos brotes y evita que la planta envejezca.
La menta no se lleva bien con el romero, porque éste necesita suelos secos y bien drenados, mientras que la menta ama la humedad.
Puedes plantarla cerca de repollos, lechugas o flores ornamentales, siempre que sus raíces estén delimitadas.
Las hojas jóvenes se usan frescas en infusiones, zumos, ensaladas, salsas, postres y recetas con verduras; lávalas justo antes de consumirlas y guárdalas secas.
¿por qué la menta se vuelve una invasora?
La menta se extiende rápidamente y, si no la controlas, puede ahogar a otras plantas más delicadas al robarles espacio y nutrientes.
Por eso es importante delimitar sus raíces con macetas o barreras.
los errores más comunes al regar tu menta
Regar en exceso hace que las raíces se pudran; riega solo cuando la capa superior del sustrato esté seca.
Demasiada luz solar directa quema las hojas; busca luz indirecta brillante o sol suave de mañana.
plantas que no se llevan bien con la menta
El romero necesita suelos secos y riegos moderados, por lo que su cultivo junto a la menta provoca problemas de humedad y hongos.
En cambio, la menta se lleva bien con repollos, lechugas y algunas flores que toleran su humedad.
