
Descubre por qué la buganvilla no tiene flores y cómo cuidarla
La buganvilla es una planta trepadora que vemos mucho en terrazas y jardines, pero lo que muchos creen que son flores en realidad no lo son.
Esta especie puede llegar a medir hasta 10 metros si la plantamos directamente en el suelo, por eso es clave elegir bien el sitio donde la ubiquemos.
Sus raíces son delicadas y no toleran bien los trasplantes; lo más recomendable es dejarla crecer ya sea en una maceta grande o en el terreno, evitando moverla después.
Si la tienes en maceta, elige una de buen tamaño y, durante el verano y la primavera, aliméntala con fertilizante líquido cada 15 días. En suelo, la planta prefiere suelos pobres y no necesita mucho abono.
El riego es sencillo: en tierra basta con un riego semanal, y en maceta con dos riegos semanales. Lo importante es no mojar las hojas, solo hidratar las raíces.
Durante el invierno protege la planta del frío cubriéndola con una manta térmica de jardinería si está en el suelo, para que las bajas temperaturas no la maten.
La luz es esencial; la buganvilla necesita la mayor cantidad posible, tanto en interior como en exterior, sin importar si está en maceta o en el suelo.
¿por qué la buganvilla no tiene flores reales?
Muchos piensan que los coloridos racimos de la buganvilla son flores, pero en realidad son brácteas que rodean las verdaderas flores, que son pequeñas y poco visibles.
Esta característica la hace única y le da ese aspecto llamativo que tanto gusta en terrazas.
cómo plantar y proteger tu buganvilla sin morir en el intento
Elige bien el lugar: si la pones en el suelo, puede crecer hasta 10 metros. Usa una maceta grande si prefieres cultivarla en contenedor.
En invierno, cubre la planta con una manta térmica de jardinería para evitar que el frío la dañe.
los trucos de riego y luz que harán que tu buganvilla explote
Riega semanalmente si está en tierra y dos veces a la semana en maceta, siempre evitando mojar las hojas y enfocándote en la raíz.
En maceta, añade fertilizante líquido cada 15 días durante primavera y verano; en suelo, la planta prefiere suelos pobres y no necesita mucho abono.
La luz es vital: busca el sitio más soleado posible, tanto dentro como fuera de casa, para que la buganvilla desarrolle todo su colorido.
