
Cómo elegir la maceta perfecta para tus plantas y evitar errores comunes
¿Alguna vez te has preguntado por qué tus plantas no crecen como esperas a pesar de cuidarlas con esmero? La respuesta puede estar en la maceta que eliges para ellas. Un experto en jardinería doméstica, André Alonso, conocido como el Mejor Greenfluencer del Año 2024, comparte sus consejos sobre cómo elegir la maceta adecuada para tus plantas y evitar errores comunes que pueden afectar su crecimiento y salud.
El error más común es elegir la maceta antes de hacer el trasplante. Alonso advierte que esto puede llevar a que la planta invierta todas sus energías en colonizar la maceta en lugar de crecer de manera saludable. La clave está en examinar el sistema radicular de la planta antes de elegir la maceta.
La importancia de examinar el sistema radicular
Antes de elegir una maceta, es fundamental examinar el sistema radicular de la planta. Esto te permitirá determinar el tamaño adecuado de la maceta y evitar problemas de crecimiento. Alonso recomienda que las raíces ocupen el 80% del espacio de la maceta, dejando el 20% restante para el sustrato.
Si la maceta es demasiado grande, la planta invertirá todas sus energías en colonizarla, lo que frenará su crecimiento aéreo y favorecerá la pudrición de raíces. Por otro lado, una maceta demasiado pequeña puede limitar el crecimiento de la planta.
Cómo elegir el tamaño correcto de maceta
La regla práctica que propone Alonso es sencilla: se retira la planta del recipiente actual, se examina el estado y la cantidad de raíces, y se escoge el tamaño de la nueva maceta en función de ese volumen. El recipiente debe tener el espacio justo para que las raíces queden distribuidas con comodidad, sin que sobre demasiado sustrato a los lados ni debajo.
- Elige una maceta que sea entre dos y cuatro centímetros más ancha que la anterior.
- No superes más de uno o dos tamaños respecto al recipiente anterior.
La importancia de renovar el sustrato
El trasplante es también el momento de renovar el sustrato, que con el tiempo pierde estructura y capacidad de drenaje, otro factor que incide directamente en el riesgo de pudrición.
