
china convierte carbón en plástico para sobrevivir sin petróleo
Mientras todos hablan de paneles solares y coches eléctricos, China ha sacado un as bajo la manga: revivir un invento nazi para fabricar plástico con carbón. Así se asegura el abastecimiento sin depender del petróleo.
El truco es el proceso Fischer-Tropsch, que los alemanes usaron en la Segunda Guerra Mundial. Los científicos chinos lo han perfeccionado añadiendo una pizca de bromuro de metilo que reduce las emisiones de CO₂ del 30 % al 1 %.
El proyecto estrella está en Turpan (Xinjiang): una mega-fábrica de 2,4 millones de toneladas al año para convertir carbón en etilenglicol, un componente básico de plásticos y anticongelantes.
Además, investigan reciclar residuos plásticos: primero los convierten en gas de síntesis y luego en olefinas para fabricar nuevo plástico.
De la guerra a la supervivencia: el secreto de china
La Tercera Guerra del Golfo ha encarecido el crudo, pero Pekín ni se inmuta. Su baza es el carbón local, que baja de precio mientras el petróleo se dispara. Las acciones de Ningxia Baofeng Energy han subido un 30 % desde que empezó el conflicto.
El país ya usa 276 millones de toneladas de carbón al año para químicos, más que todo el consumo anual de EE. UU. Y prepara otro aumento del 15 % para 2025.
La factura medioambiental que nadie quiere pagar
El nuevo Plan Quinquenal chino solo promete recortar la intensidad de carbono un 17 %. Con eso, las emisiones totales podrían crecer entre un 3 % y un 6 % en los próximos cinco años.
Los proyectos químicos previstos hasta 2029 añadirían un 2 % extra de CO₂ anual a las cuentas del país.
Excedentes baratos que revolucionan el mercado global
China fabrica ya el 80 % de su fertilizante nitrogenado con carbón, a menos de la mitad del precio mundial. Su superávit comercial alcanzó los 1,2 billones de dólares en 2025.
La Unión Europea pierde unos 500 empleos industriales diarios por no poder competir con el «dumping» de precios chinos, según el think-tank MERICS.
