
El autor de 'Circle of Life' demanda por 27 millones al cómico que tradujo su canto como «mira, hay un león»
El compositor sudafricano Lebohang Morake, voz de Circle of Life en El rey león, ha demandado al cómico Learnmore Jonasi por burlarse de su letra zulú traduciéndola como «mira, hay un león, oh Dios mío». La querella pide 20 millones de dólares por daños reputacionales y pérdida de regalías, además de 7 millones en daños punitivos, alegando que la parodia se presentó como hecho real y no como sátira protegida.
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De broma viral a batalla legal por 27 millones
El clip del podcast One54 donde Jonasi descompone la frase zulú «Nants’ingonyama bagithi Baba» en «mira, hay un león, oh Dios mío» acumuló millones de reproducciones. Según la demanda, esa traducción ficticia circula como explicación legítima, desprestigiando al compositor y reduciendo sus ingresos por regalías con Disney. El escrito asegura que la declaración «viral» interfiere en contratos activos y proyectos futuros, causando un quebranto cuantificado en 20 millones de dólares.
Además, se reclaman 7 millones en daños punitivos para disuadir a otros de usar la canción como material cómico sin contextualizar su origen cultural. La parte demandante insiste en que Jonasi presentó la traducción «como un hecho fidedigno», privándole del escudo de la Primera Enmienda que protege la parodia.
El show en Los Ángeles que encendió la mecha
El 12 de marzo, Jonasi repitió el chiste en un espectáculo en vivo en Los Ángeles y, según la demanda, recibió «una ovación» que demuestra su alcance comercial. Para Morake, esa actuación refuerza la idea de que la letra original carece de valor, vulnerando sus derechos morales y económicos. El cómico, por su parte, ha declarado públicamente su admiración por el músico y propone colaborar en un vídeo para explicar el verdadero significado del cántico.
Su argumento: «la comedia siempre inicia conversaciones». Sin embargo, los abogados del compositor creen que la supuesta conversación se ha convertido en desinformación lucrativa que justifica la millonaria reclamación.
¿Protege la Primera Enmienda esta parodia?
El núcleo del litigio radica en determinar si la traducción satírica cae dentro del fair use o si, al presentarse como dato real, abandona la protección constitucional. Expertos en propiedad intelectual señalan que la justicia valorará si Jonasi indicó explícitamente que su versión era humorística o si, por el contrario, el público podría entenderla como interpretación legítima.
Mientras tanto, Disney mantiene silencio oficial, aunque la polémica pone de relieve cómo las redes aceleran la descontextualización cultural y ponen en jaque los ingresos por licencias. Sea cual sea el veredicto, el caso ya figura como uno de los más rocambolescos y costosos en la frontera entre humor y derechos de autor.
