
cemento sin piedra caliza que podría salvar el planeta
El cemento Portland, base de la mayoría de los edificios, se fabrica con piedra caliza, una roca que contiene un 50 % de CO₂. Al quemarla a más de 1.500 °C se liberan alrededor de 500 kg de CO₂ por cada tonelada de cemento, sin contar la energía que necesita el horno.
La industria del cemento es responsable de aproximadamente el 4,4 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, una cifra comparable a la de todos los coches de pasajeros del mundo.
Investigadores de EE. UU. han probado sustituir la caliza por rocas silicatadas ricas en calcio, como el basalto o el gabro. Estas rocas pueden aportar el calcio necesario sin liberar tanto CO₂ al calentarse.
Los cálculos indican que usar basalto reduciría el consumo energético a menos del 60 % del necesario con caliza y recortaría las emisiones en más del 80 % en escenarios teóricos. Con la electricidad media de la red, la reducción sería todavía superior al 25 % respecto al método tradicional.
Además, el basalto contiene metales como hierro y aluminio que podrían recuperarse como subproductos, mejorando la eficiencia de la cadena productiva.
Aunque el cemento tradicional cuesta unos 150 euros por tonelada y está optimizado desde hace más de un siglo, la propuesta busca ofrecer el mismo cemento Portland que ya conocen los constructores, facilitando su adopción futura.
¿por qué el cemento tradicional apesta al CO₂?
La caliza, materia prima habitual, está compuesta en mitad por CO₂. Cuando se calienta a más de 1.500 °C para obtener cal viva, ese carbono se libera a la atmósfera, generando unas 500 kg de CO₂ por cada tonelada de cemento.
Este proceso, sumado al consumo energético del horno, convierte al sector cementero en el responsable del 4,4 % de las emisiones mundiales, una cifra similar a la de todos los coches de pasajeros.
el basalto: la roca que podría cambiar el juego
El basalto es una roca silicatada rica en calcio que, al ser procesada, no libera tanto CO₂ como la caliza. Sus cálculos muestran que la energía necesaria sería menos del 60 % y las emisiones se reducirían más del 80 % en escenarios ideales.
- Contiene hierro y aluminio, que pueden extraerse como subproductos.
- Su proporción de calcio e hierro encaja bien con la demanda actual de cemento y acero.
¿cuánto podríamos ahorrar con este nuevo cemento?
Con la electricidad media de la red, el proceso basado en basalto ya permitiría una reducción de más del 25 % de emisiones frente al método tradicional.
El precio del cemento seguiría rondando los 150 euros por tonelada, pero su huella ambiental sería mucho menor, facilitando una transición más sostenible sin cambiar el producto final que usan los constructores.
