
gachas manchegas: receta tradicional paso a paso para no fallar
Las gachas manchegas son un plazo típico de La Mancha hecho con harina de almortas, agua y sal que se cocina con embutido y especias. Antes era comida de pastores y casi desaparece porque la harina de almortas estuvo prohibida de 1967 a 2018: comer mucha almorta puede causar latirismo, una enfermedad del sistema nervioso. Si las tomas de vez en cuando no pasa nada y están riquísimas.
La clave está en tostar bien la harina y añadir el agua poco a poco para que no queden grumos. Cada familia las prepara a su manera: con chorizo, panceta, morcilla, pollo… La versión más sencilla lleva solo panceta y chorizo, y en 25 minutos tienes un plato contundente que mejor servir en la comida, con pan y una ensalada, y después una buena siesta.
ingredientes básicos para unas gachas de lujo
Para dos personas necesitas: 4 cucharadas soperas de harina de almortas, 2 vasos de agua, 3 cucharadas de aceite de oliva, 2 lonchas de panceta, 2 chorizos frescos pequeños, 2 dientes de ajo, sal, pimentón dulce y picante, comino molido y orégano seco (estos dos últimos opcionales pero dan mucho juego).
Lo mejor es tener todo a mano antes de empezar porque las gachas no esperan: se espesan enseguida y hay que remover sin parar.
el truco de la sartén: tosta antes de mojar
Calienta el aceite en una sartén grande y fríe la panceta cortada en tiras hasta que esté crujiente; sácala y resérvala. En ese mismo aceite dora los ajos pelados a fuego medio; cuando empiecen a tomar color añade la harina de almortas y remueve durante unos 10 minutos hasta que coja un tono anaranjado y huela a tostado.
Entonces espolvorea el pimentón dulce y picante, da unas vueltas rápidas para que no se queme y empieza a añadir el agua a temperatura ambiente: medio vaso por cada cucharada de harina, pero ve echando poco a poco sin parar de remover para evitar grumos. En 10 minutos tendrás una pasta espesa y brillante.
con qué acompañarlas y no reventar
Sirve las gachas bien calientes con la panceta y el chorizo salteado por encima o mezclado dentro. Acompaña con pan rústico y, si quieres, una ensalada sencilla. Como son hipercalóricas, se recomienda tomarlas en la comida, nunca en la cena, y regarlas con un tinto del país. Después, tumbón y siestón de al menos dos horas: tu estómago te lo agradecerá.
