CATL quiere poner baterías a todos los barcos del planeta

CATL quiere poner baterías a todos los barcos del planeta

  • IronFable
  • Abril 15, 2026
  • 4 minutos

El mayor fabricante de baterías del mundo, el chino CATL, quiere que los barcos dejen de quemar fuel. Desde 2017 ya ha pila eléctrica a casi 900 embarcaciones, sobre todo lanchas y remolcadores que trabajan cerca de la costa. Ahora piensa en grande: quiere crear toda una red de cambio rápido de baterías en los puertos, igual que hace con camiones en autopistas, para que los barcos no tengan que esperar a cargar.

El negocio tiene sentido: el transporte marítimo contamina tanto como todo un país desarrollado, el 3% del CO₂ mundial. La Organización Marítima Internacional se ha marcado recortar esa cifra a la mitad en 2050. Además, los recientes cierres del estrecho de Ormuz han recordado lo frágil que es depender del petróleo. Las acciones de CATL han subido un 13% desde el inicio del conflicto.

Electrificar un buque no es como ponerle baterías a un coche. La autonomía es corta, el ambiente es húmedo y salado y un incendio en medio del océano es mucho más peligroso. Por eso el primer paso será la propulsión híbrida: motor eléctrico + gasóleo. CATL, que ya gana más de 10.000 millones de dólares al año, tiene dinero para invertir y su filial naval duplicará plantilla hasta 500 empleados este año.

De los coches al mar: el plan secreto de CATL

CATL controla el 37% del mercado mundial de baterías para coches eléctricos y el 22% del almacenamiento energético. Ahora va a por los barcos. Su idea es clonar en los puertos el modelo que ya funciona en China con camiones: estaciones donde se cambia la batería en cinco minutos y se continúa la ruta. De esta forma los armadores se ahorran el coste de comprar la batería y solo pagan por el servicio, igual que cambiar una bombona de butano.

Ciudades como Guangzhou, uno de los polos de construcción naval del país, ya dan subvenciones a barcos eléctricos. CATL negocia con ayuntamentos y puertos para montar este ecosistema desde cero. Su responsable naval, Su Yi, confirma que el objetivo es que el cambio de batería sea tan sencillo como repostar.

El reto técnico: sal, agua y distancias enormes

Las baterías actuales tienen menos energía por kilo que el fuel. Eso limita los viajes largos, así que el primer paso será el sistema híbrido: vela eléctrica en puerto y gasóleo en alta mar. Además, la sal acelera la corrosión y un cortocircuito puede ser letano cuando estás a días de tierra. El mantenimiento será más duro que en cualquier coche.

El Centro Mærsk Mc-Kinney Møller, especializado en navegación cero carbono, apuesta por este enfoque híbrido como el más realista antes de 2030. Mientras tanto, CATL sigue desarrollando químicas más potentes y baratas para que, más adelante, un carguero pueda cruzar el Pacífico solo con baterías.

Un sueño de juventud que se hace realidad

El fundador de CATL, Robin Zeng, se licenció en ingeniería naval antes de pasarse a la electrónica. Según su equipo, los barcos eran su «pasión original». Ahora, dos décadas después, esa carrera puede convertirse en el siguiente gran negocio de la compañía. Con un beneficio récord y la necesidad mundial de recortar emisiones, CATL tiene todas las papeletas para convertir los océanos en un lugar más limpio.