calzones rotos, la receta del dulce chileno crujiente que triunfa en invierno

calzones rotos, la receta del dulce chileno crujiente que triunfa en invierno

  • LunaVortex
  • Abril 13, 2026
  • 3 minutos

Los calzones rotos son el dulce típico chileno que más triunfa cuando baja la temperatura. Imagina una masa muy fina que se fríe y se cubre de azúcar glas: crujiente por fuera, blandita por dentro y listo en menos de media hora. Se parecen a las rosquillas o las orejas de carnaval, pero sin miel ni anís. Su nombre viene de la forma: se corta un rectángulo, se abre un agujero en el centro y se gira un extremo, como si la masa estuviera “rota”.

La receta rinde unas 18 unidades y no necesitas más de los ingredientes básicos de cualquier cocina: harina, azúcar, huevo, leche, mantequilla y un poco de vainilla y limón para darle aroma.

ingredientes que necesitas para 18 calzones rotos

Recopila lo siguiente: 250 g de harina de trigo, 5 g de levadura química, 60 g de azúcar, 50 ml de leche, 1 huevo, 35 g de mantequilla derretida, ½ cucharadita de vainilla, ralladura de limón y azúcar glas al gusto para espolvorear.

En apenas 5 minutos tendrás la masa lista; el resto del tiempo es reposo y fritura.

paso a paso para una masa crujiente sin amasar

Bate el huevo con el azúcar hasta que la mezcla esté uniforme. Añade la leche, la vainilla, la ralladura de limón y la mantequilla derretida; remueve bien. Por aparte, tamiza la harina con la levadura y ve incorporándola poco a poco al líquido. Primero con cuchara y luego con la mano, solo hasta que la masa deje de pegarse: no necesitas amasar como si fuera pan.

Forma una bola, cúbrela y déjala reposar 20-30 min. Estira con rodillo hasta dejarla de 3-4 mm de grosor; cuanto más fina, más crujiente. Corta rectángulos de unos 8 × 4 cm, abre un corte en el centro y pasa uno de los extremos por dentro para crear la forma “rota”.

la fritura perfecta y el toque final de azúcar

Calienta abundante aceite en una sartén. Fríe 3-4 calzones por tanda para no bajar la temperatura; en 1-2 minutos por lado ya estarán dorados. Sácalos sobre papel absorbente y, mientras aún estén calientes, espolvorea generosamente azúcar glas.

Sírvelos recién hechos con un chocolate caliente, un café con leche o el té que más te guste. En los días fríos no hay tentación más grande.