
calzones rotos, la receta del dulce chileno crujiente que triunfa en invierno
Los calzones rotos son el dulce típico chileno que más triunfa cuando baja la temperatura. Imagina una masa muy fina que se fríe y se cubre de azúcar glas: crujiente por fuera, blandita por dentro y listo en menos de media hora. Se parecen a las rosquillas o las orejas de carnaval, pero sin miel ni anís. Su nombre viene de la forma: se corta un rectángulo, se abre un agujero en el centro y se gira un extremo, como si la masa estuviera “rota”.
La receta rinde unas 18 unidades y no necesitas más de los ingredientes básicos de cualquier cocina: harina, azúcar, huevo, leche, mantequilla y un poco de vainilla y limón para darle aroma.
ingredientes que necesitas para 18 calzones rotos
Recopila lo siguiente: 250 g de harina de trigo, 5 g de levadura química, 60 g de azúcar, 50 ml de leche, 1 huevo, 35 g de mantequilla derretida, ½ cucharadita de vainilla, ralladura de limón y azúcar glas al gusto para espolvorear.
En apenas 5 minutos tendrás la masa lista; el resto del tiempo es reposo y fritura.
paso a paso para una masa crujiente sin amasar
Bate el huevo con el azúcar hasta que la mezcla esté uniforme. Añade la leche, la vainilla, la ralladura de limón y la mantequilla derretida; remueve bien. Por aparte, tamiza la harina con la levadura y ve incorporándola poco a poco al líquido. Primero con cuchara y luego con la mano, solo hasta que la masa deje de pegarse: no necesitas amasar como si fuera pan.
Forma una bola, cúbrela y déjala reposar 20-30 min. Estira con rodillo hasta dejarla de 3-4 mm de grosor; cuanto más fina, más crujiente. Corta rectángulos de unos 8 × 4 cm, abre un corte en el centro y pasa uno de los extremos por dentro para crear la forma “rota”.
la fritura perfecta y el toque final de azúcar
Calienta abundante aceite en una sartén. Fríe 3-4 calzones por tanda para no bajar la temperatura; en 1-2 minutos por lado ya estarán dorados. Sácalos sobre papel absorbente y, mientras aún estén calientes, espolvorea generosamente azúcar glas.
Sírvelos recién hechos con un chocolate caliente, un café con leche o el té que más te guste. En los días fríos no hay tentación más grande.
