Bacalao a bras: la receta crujiente y cremosa que conquista Portugal y España

Bacalao a bras: la receta crujiente y cremosa que conquista Portugal y España

  • LunaVortex
  • Abril 1, 2026
  • 3 minutos

Bacalao a bras es la icónica receta portuguesa que combina patatas paja crujientes, huevo revuelto cremoso y bacalao desalado, creando un plato barato y súper fácil de preparar. Originaria de Lisboa, esta preparación destaca por su textura contrastante y su sabor intenso, realzado con cebolla, aceitunas negras y un toque de perejil. Ideal para cualquier ocasión, conquista paladares en toda la Península. No requiere lácteos y su preparación se basa en freír las patatas hasta quedar finas como paja, mezclar con el bacalao previamente desmenuzado y añadir el huevo justo antes de terminar, logrando una consistencia jugosa sin que se reseque. Se sirve caliente, espolvoreado con perejil picado y acompañado de una copa de vino blanco.

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Cómo preparar el bacalao a bras paso a paso

Para iniciar, desalamos el bacalao durante varias horas cambiando el agua, para eliminar el exceso de sal sin perder su sabor. Una vez limpio, lo desmenuzamos en trozos medianos y reservamos. Mientras tanto, pelamos y cortamos las patatas en tiras finas, que freímos en aceite caliente hasta que adquieran una textura ligera y crujiente, similar a la paja.

En una sartén grande, sofreímos cebolla picada o cebolleta hasta que esté transparente, y añadimos el bacalao desmenuzado para que absorba los aromas. Incorporamos las patatas paja, mezclando suavemente, y batimos los huevos con una pizca de sal y pimienta. Vertemos los huevos sobre la mezcla y removemos rápidamente, de modo que queden apenas cuajados, manteniendo la cremosidad característica del plato.

Los secretos para lograr la textura crujiente perfecta

El truco esencial está en cortar las patatas en tiras muy finas y secarlas bien antes de freírlas; la humedad residual impide que queden crujientes. El aceite debe estar a unos 180 °C, lo suficiente para dorar rápidamente sin absorber grasa, logrando una paja ligera que contraste con la suavidad del huevo.

Otro detalle clave es añadir el huevo al final, cuando la mezcla está caliente pero fuera del fuego. Remover con rapidez permite que el huevo se cocine apenas, creando una capa cremosa que se adhiere a las patatas sin perder su crocancia. Así se conserva el equilibrio entre crujiente y suave en cada bocado.

Variaciones y acompañamientos que realzan el plato

Aunque la receta tradicional no lleva lácteos, algunos cocineros incorporan un chorrito de nata para intensificar la cremosidad. Las aceitunas negras picadas y el perejil fresco aportan color y contraste, mientras que una pizca de pimentón dulce realza el sabor del bacalao. Estas variaciones permiten adaptar el plato a gustos personales sin perder su esencia.

Se suele servir caliente, acompañado de una ensalada verde y una copa de vino blanco seco, que equilibra la riqueza del plato. También es ideal como plato único en reuniones familiares o como tapa en reuniones informales, demostrando que un ingrediente humilde como el bacalao puede convertirse en una verdadera estrella gastronómica.