
la primera tortilla española llevaba cebolla y cero patata: el origen que fliparás
Imagínate una tortilla sin patata. Sí, solo huevos y cebolla. Pues esa fue la primera receta española que se escribió en 1599. La patata tardó casi dos siglos en colarse en el plato que hoy defienden abuelos y youtubers por igual.
En el siglo XVII la cebolla era la reina de la despensa: barata, aguantaba meses y daba sabor a cualquier cosa. Los ricos la miraban por encima del hombro, pero para el pueblo era oro. Así que cuando un cocinero llamado Diego Granado publicó su libro, la tortilla era un círculo de huevos mezclados con cebolla picada, tocino y un toque de canela y zumo de naranja. Nada de aceite de oliva: se freía en manteca de cerdo.
La patata llegó después del descubrimiento de América, pero nadie la quería. Se pensaba que era tóxica o que engordaba de forma rara. Solo cuando el hambre apretó en el siglo XVIII se empezó a meter en guisados y, de rebote, en la tortilla. En 1767 un agrónomo ya habla de "tortillas de patata" como algo normal en toda España.
El libro que cambió el desayuno de los españoles
El Libro del arte de cozina de 1599 es el primer recetario español que se conoce. Diego Granado, cocinero real, se jactaba de tener "el mayor arte que hasta hoy se haya podido ver". En sus páginas hay tortillas de huevos con cebolla, tocino, queso mantecoso, pimienta, canela y hasta zumo de naranja. La mezcla sabría rara ahora, pero entonces era sinónimo de poder: la canela costaba un ojo y la naranja era un lujo.
La clave era la cebolla. Se cultivaba en cualquier huerto y aguantaba sin estropearse. Además, las clases altas la despreciaban por crecer bajo tierra, así que el pueblo la adoptó como estrella.
¿Por qué la patata se hizo esperar?
La patata llegó de América en el siglo XVI, pero los europeos no se fiaban. Se contaban historias de que causaba lepra o que era venenosa. Solo cuando las hambrunas del siglo XVIII obligaron a buscar alimentos baratos y saciantes, la patata pasó de curiosidad botánica a supervivencia. En España se empezó a cultivar en zonas como La Mancha y Málaga.
La primera mención escrita de una tortilla con patata aparece en 1767, en el Agricultura general y gobierno de la casa de campo. El agrónomo José Antonio Valcárcel habla de "tortillas" como un uso habitual de la patata en todo el país. En menos de cien años, la receta se popularizó tanto que cada casa tenía su versión: con cebolla, sin cebolla, con chorizo, con chorizo y cebolla...
La batalla que sigue viva: ¿con o sin cebolla?
Lo curioso es que la pregunta que hoy enciende WhatsApp y cenas de amigos ya existía en el siglo XVII. Las recetas de Granado incluyen cebolla casi siempre, pero también hay versiones dulces para Cuaresma con azúcar, piñones y hierbabuena. Es decir, la creatividad nunca tuvo límites.
Así que la próxima vez que discutas si la tortilla lleva cebolla, recuerda: la historia está de tu parte, pero la patata llegó tarde a la fiesta.
