
Aprende a preparar pan de brioche para torrijas y sorprende en Semana Santa
El pan de brioche para torrijas se ha convertido en la estrella de la mesa durante la Semana Santa, ofreciendo una alternativa más ligera que el pan tradicional. Esta receta casera, sin aditivos industriales, combina harina de fuerza, azúcar, levadura, leche, crema fresca y huevos para lograr una miga tierna y ligeramente dulce. Con un tiempo total de preparación de cuatro horas y media, el proceso incluye amasado, dos levados y un horneado a 160 °C que garantiza una corteza dorada y una textura que absorbe el almíbar sin deshacerse.
Ingredientes y preparación paso a paso
Para seis porciones necesitarás 500 g de harina de fuerza, 70 g de azúcar, 10 g de sal, 25 g de levadura prensada, 100 ml de leche, 200 g de crème fraîche y dos huevos medianos. Mezcla la harina, el azúcar y la sal en el bol de la batidora, incorpora la levadura desmenuzada por separado y añade los huevos, la leche tibia y la crema fresca. Amasa diez minutos hasta obtener una masa elástica que forme un velo fino al estirarla.
Trucos para un pan perfecto y sin greñes
El secreto para evitar que el brioche se greñe está en el molde: utiliza uno metálico cerrado y engrásalo ligeramente con mantequilla. Después del primer levado, desgasifica la masa y refrigérala treinta minutos; esto facilita el formado del cilindro que se adapta al molde. Deja que la masa vuelva a crecer durante dos horas tapada con film, hasta duplicar su volumen, y hornea a 160 °C durante veinticinco minutos para lograr una corteza dorada y una miga esponjosa.
Cómo montar las torrijas con el brioche casero
Una vez enfriado, corta el pan en rebanadas de unos dos centímetros y sumérgelas en una mezcla de leche, huevo batido y azúcar, dejando que absorban sin romperse. Fríe ligeramente en una sartén con mantequilla hasta que ambos lados estén dorados, o utiliza una air‑fryer para una versión menos grasosa. Sirve las torrijas acompañadas de miel, canela o chocolate caliente, y disfruta de la textura cremosa que solo el brioche casero puede ofrecer.
