
Un submarino soviético en el fondo del mar de Noruega está liberando radiación desde hace 40 años
En 1989, el submarino nuclear soviético K-278 Komsomolets se hundió en el Mar de Noruega después de un incendio a bordo. A bordo había 69 personas, pero solo 27 sobrevivieron.
Este submarino tenía un casco de doble titanio que le permitía alcanzar profundidades extremas. Sin embargo, su tecnología avanzada escondía un núcleo peligroso: un reactor nuclear y dos ojivas de plutonio que yacen en el fondo del mar.
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El hallazgo del submarino radiactivo
Recientemente, un equipo de investigación noruego utilizó un robot submarino para inspeccionar el submarino y encontraron una columna de agua distorsionada cerca del tubo de ventilación, lo que indica una fuga de radiación.
Las muestras tomadas mostraron concentraciones de Cesio-137 y Estroncio-90, productos directos de la fisión del reactor nuclear, 800.000 y 400.000 veces superiores a la radiación normal del agua marina en la zona, respectivamente.
Por qué es importante este hallazgo
La fuga radiactiva proviene del sistema de propulsión, es decir, del reactor nuclear, y no de las ojivas nucleares. El reactor está en proceso de corrosión y está liberando isótopos al mar de manera lenta e invisible.
Sin embargo, las muestras tomadas en zonas cercanas al submarino muestran que la dilución de la radiación es rápida y no hay daños detectables en la vida marina.
Estado actual del riesgo
Por ahora, las ojivas nucleares están contenidas gracias a un sellado de titanio realizado en la década de 1990. Sin embargo, el reactor sigue siendo un problema activo y el equipo de investigación busca entender por qué la fuga es intermitente y si la tasa de corrosión se está acelerando con el tiempo.
