submarino nuclear soviético K-278 Komsomolets sigue liberando radiación en el mar de Noruega

submarino nuclear soviético K-278 Komsomolets sigue liberando radiación en el mar de Noruega

  • CrimsonEcho
  • Abril 5, 2026
  • 2 minutos

El submarino nuclear soviético K-278 Komsomolets, hundido en 1989 a 1.680 metros en el mar de Noruega, sigue liberando radionúclidos desde su reactor. Un estudio noruego confirma que la fuga, activa desde una tubería de ventilación, no impacta al entorno marino cercano gracias a la rápida dilución del material radiactivo.

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El accidente que condenó al Komsomolets

El 7 de abril de 1989 un incendio en la popa del K-278 Komsomolets se descontroló tras la rotura de una tubería de aire comprimido. Solo 27 de los 69 tripulantes sobrevivieron. El sumergible, único de su clase con casco de titanio, quedó en el fondo con su reactor averiado y dos cabezas nucleares a bordo, convirtiéndose en un mausoleo radiactivo vigilado durante décadas.

Operaciones secretas para sellar la amenaza

Entre 1989 y 2007 expediciones soviéticas y rusas descendieron con los sumergibles Mir para inspeccionar el pecio. En 1994, tras detectar que las armas nucleares podían estar en contacto con el agua, los técnicos sellaron los tubos lanzatorpedos con tapones de titanio y reforzaron zonas vulnerables con placas del mismo material. Estas maniobras redujeron el riesgo de liberación de plutonio y mantuvieron la integridad del compartimento de armas.

La fuga que persiste bajo el agua

Mediante vehículos operados remotamente en 2019, científicos noruegos detectaron una emisión activa de radionúclidos desde una tubería de ventilación junto al reactor. Las proporciones isotópicas de plutonio y uranio coinciden con la firma del combustible nuclear soviético, demostrando que el núcleo se corroe lentamente. Aun así, los análisis de agua, sedimentos y fauna no revelan impacto ambiental significativo gracias a la rápida dispersión del material en el mar.