
por qué el seguro a todo riesgo no cubre todo
El seguro a todo riesgo parece prometer una protección total, pero en la práctica la póliza incluye una serie de exclusiones que pueden dejarte con la cuenta del taller.
Mientras el seguro básico enumera lo que sí cubre, el llamado todo riesgo añade una lista de casos que no están cubiertos; suelen ser los incidentes más habituales del día a día.
- Daños en piezas aisladas: golpear un bordillo y reventar un neumático o dañar el catalizador suele quedar fuera si no hay daños estructurales en la carrocería.
- Riesgos con objetos inflamables en el maletero (butano, alcohol sanitario, pintura, baterías de litio) pueden hacer que el perito niegue la indemnización.
- Depreciación del valor venal: después de los primeros años la aseguradora solo paga el valor de mercado del coche siniestrado, mucho menor que el precio de un coche nuevo.
En el seguro de hogar el extra llamado todo daño accidental también está lleno de franquicias y mínimos indemnizables, por lo que no siempre cubre reparaciones baratas.
¿creías que el seguro a todo riesgo cubría todo?
Muchos piensan que la etiquetatodo riesgo garantiza que cualquier accidente será pagado, pero la realidad legal incluye exclusiones que pueden dejarte sin cobertura.
los daños que la aseguradora no paga
Entre los casos más habituales están:
- Daños en piezas aisladas como un neumático reventado o un catalizador dañado sin que haya colapso estructural.
- Objetos inflamables transportados en el coche, como bombonas de butano o baterías de litio, que se consideran un riesgo agravado.
- Franquicias y mínimos en seguros de hogar que hacen que reparaciones de bajo coste no sean indemnizadas.
el valor venal y por qué tu coche vale menos tras un siniestro
Tras los primeros años la póliza deja de pagar el «valor a nuevo» y pasa a cubrir solo el valor venal, es decir, lo que un comprador pagaría por el coche siniestrado, mucho menos que un vehículo nuevo.
