
rey de cristal: la extraña locura que paralizó Europa
En el siglo XIV, Carlos VI, rey de Francia, empezó a creer que su cuerpo era de vidrio. A los 23 años, durante una campaña militar, una lanza cayó cerca y él atacó a sus propios caballeros, iniciando una serie de crisis que durarían hasta su muerte en 1422.
El rey, llamado le Bien‑Aimé y despuésle Fou, sufrió episodios donde se quedaba inmóvil o se movía con extrema cautela para no “romperse”. En 1393, en el famoso Bal des Ardents, un fuego se desató en un baile de disfraces y sólo él y otro escaparon con vida.
Su locura debilitó la corte francesa, facilitó la derrota en Agincourt (1415) y la firma del Tratado de Troyes (1420), que desheredó a su hijo. El fenómeno, llamado delirio del cristal, se documentó también en otros nobles del siglo XV y en textos médicos desde 1561, y apareció en la literatura de Cervantes y Descartes.
el rey que temía romperse como una copa
Cuando Carlos VI tenía apenas 23 años, una lanza que cayó en el bosque de Le Mans provocó que el monarca atacara a sus propios caballeros, matando a cuatro antes de ser detenido. A partir de entonces, cada ruido metálico o contacto le hacía temer que su cuerpo de vidrio se astillara.
Durante sus crisis, el rey podía quedarse sentado durante horas sin moverse o caminar con pasos tan lentos que parecía temer romperse la corteza de su piel.
el baile que casi incendia a la nobleza
En enero de 1393, Carlos y varios nobles asistieron al Bal des Ardents, disfrazados de “hombres salvajes”. Una chispa encendió los trajes de lino y ramas, y el fuego se propagó rápidamente. Sólo el rey y un acompañante lograron escapar con vida.
Este accidente inspiró más tarde el cuento de Edgar Allan Poe “Hop‑Frog” y mostró cómo el trauma podía acelerar la decadencia mental del monarca.
delirios de cristal: de la Edad Media a la literatura
El delirio del cristal no quedó aislado en Carlos VI. Textos médicos de 1561 ya describían la condición, y otros nobles creían que sus nalgas o su cuerpo entero eran de vidrio, evitando sentarse o incluso intentando lanzarse a hornos en Murano.
El vidrio, recién inventado como cristallo por Angelo Barovier, era un material raro y mágico que alimentó estas creencias. La obsesión se reflejó en obras como “El licenciado Vidriera” de Cervantes (1613) y en los estudios de Robert Burton (1621) y Descartes (1641).
