descubrir pompeya: la historia que cambió la arqueología

descubrir pompeya: la historia que cambió la arqueología

  • NeoLynx
  • Abril 11, 2026
  • 4 minutos

En 79 d.C. el volcán Vesubio lanzó una erupción que sepultó la ciudad romana de Pompeya bajo cenizas y lava. Desde entonces, la zona quedó cubierta de tierra, vegetación y nuevas construcciones, y la ciudad se perdió en el tiempo.

El primer hallazgo importante ocurrió en 1599 cuando el ingeniero Domenico Fontana estaba trabajando en un canal hidráulico cerca de la zona. Se encontraron muros con inscripciones y pinturas, pero nadie los interpretó como una ciudad enterrada y la zona volvió a cubrirse.

En 1748 comenzaron excavaciones con el objetivo de encontrar objetos valiosos. Durante años se creyó que se trataba de otra ciudad como Herculano o Stabia. Fue en 1763, gracias a una inscripción, que se confirmó el nombre Pompeya. Ingenieros como Roque Joaquín de Alcubierre y Karl Jakob Weber aportaron métodos más cuidadosos y documentaron lo que se encontraba.

Al principio las excavaciones eran como búsquedas del tesoro: se extraían objetos sin prestar atención al contexto. Con el tiempo, los investigadores comprendieron que Pompeya era una cápsula del tiempo, una ciudad congelada en el instante de la erupción, y que su estudio podía revelar la vida cotidiana de la época.

En el siglo XIX, Giuseppe Fiorelli descubrió que los huecos en la ceniza correspondían a cuerpos descompuestos. Rellenó esos espacios con yeso y creó moldes que mostraron las posturas y vestimentas de los difuntos, dando un rostro humano a la tragedia.

Hoy en día, las excavaciones siguen en marcha. Se utilizan escáneres 3D, análisis de ADN y estudios químicos del suelo para obtener información precisa sin excavar invasivamente. Además, se revisan zonas ya excavadas para mejorar la documentación y descubrir áreas aún sin explorar.

Gracias a Pompeya, conocemos las casas, la decoración, la comida, los negocios y la estructura social romana, todo sin depender de textos escritos siglos después. La ciudad ofrece una visión completa de la vida cotidiana, de los ricos y los pobres, de los esclavos y de la sociedad en general.

¿Qué pasó en 1599 y por qué no se dio cuenta?

En 1599, el ingeniero Domenico Fontana estaba construyendo un canal cuando descubrió muros con pinturas. Aunque documentó el hallazgo, no lo interpretó como una ciudad enterrada, y la zona volvió a cubrirse.

El rescate de 1748: de tesoros a historia

Las primeras excavaciones de 1748 buscaban objetos valiosos, no la ciudad en sí. Se pensó que era Herculano o Stabia, pero en 1763 una inscripción confirmó el nombre Pompeya. Ingenieros como Roque Joaquín de Alcubierre y Karl Jakob Weber introdujeron métodos cuidadosos y empezaron a documentar el contexto.

Fiorelli y el nacimiento de la escultura de yeso

En el siglo XIX, Giuseppe Fiorelli notó huecos en la ceniza que correspondían a cuerpos descompuestos. Rellenó esos espacios con yeso y creó moldes que mostraron las posturas y vestimentas de los difuntos, dando un rostro humano a la tragedia.

La tecnología moderna y el futuro de la arqueología

Hoy se usan escáneres 3D, análisis de ADN y estudios químicos del suelo para obtener datos sin excavar invasivamente. Se revisan zonas ya excavadas y se siguen descubriendo áreas sin explorar, lo que permite una comprensión cada vez más precisa de la vida romana.