
la polémica subasta de artefactos del titanic que preocupa a arqueólogos
Un tribunal de Virginia ha decidido abrir un expediente secreto de la empresa que posee los derechos de salvamento del Titanic, con la intención de subastar 100 artefactos recuperados del naufragio.
Arqueólogos de todo el mundo han escrito cartas al juez pidiendo que se impida la venta, argumentando que el Titanic es un sitio arqueológico internacional y el último descanso de más de 1.500 personas.
Desde el centenario del hundimiento en 1912, la UNESCO protege el sitio y, entre 1987 y 2004, se recuperaron alrededor de 5.500 objetos, incluidos 1.800 pertenecientes a la llamada "Colección Francesa".
La empresa ya intentó vender piezas en 2016, cuando estaba al borde de la quiebra y debía unos 12 millones de dólares. La presión del gobierno francés evitó entonces la subasta.
Ahora, una compañía de servicios marítimos demanda a la empresa por más de 4 millones de dólares por servicios de buceo realizados en 2024, mientras expertos temen que la venta cree un precedente que permita el saqueo de otros patrimonios submarinos.
¿por qué quieren vender tesoros del titanic?
La empresa propietaria de los derechos de salvamento afirma que la ley le permite vender los artefactos, alegando que es un "responsable respetuoso" del patrimonio.
Sin embargo, arqueólogos advierten que poner en subasta objetos tan valiosos podría hacer que la historia desaparezca del dominio público.
la unesco y la ley: ¿qué dice sobre el hundimiento?
El sitio del Titanic está protegido por la UNESCO desde hace más de 14 años, lo que prohíbe la explotación comercial de sus restos.
La "Colección Francesa" de 1.800 piezas está sujeta a cláusulas que impiden su venta, según el convenio de patrimonio cultural subacuático.
el riesgo de que la historia desaparezca en una subasta
Si la venta se lleva a cabo, podría abrir una brecha legal que anime a otros grupos a saquear sitios arqueológicos bajo el agua.
Expertos como el presidente del Comité Internacional de Patrimonio Subacuático advierten que esto pondría en peligro la conservación de la cultura marítima mundial.
