piedras verdes en cueva redefine prehistoria de los Pirineos

piedras verdes en cueva redefine prehistoria de los Pirineos

  • NeoLynx
  • Mayo 8, 2026
  • 2 minutos

Una cueva situada en el valle de Núria, en los Pirineos, ha revelado un hallazgo sorprendente que redefine la prehistoria de la región. Cerca de 200 piedras verdes, probablemente de malaquita, han sido encontradas a 2.235 metros de altitud en la Cova 338.

Estas piedras, que no se encuentran de forma natural en la cavidad, sugieren que fueron trasladadas allí por grupos prehistóricos hace unos 7.000 años. Los investigadores creen que se utilizaron para actividades vinculadas al procesamiento de recursos metálicos en plena alta montaña.

Un hallazgo excepcional en la Cova 338

La cueva, localizada en la provincia de Girona, conserva una secuencia arqueológica excepcional. Las excavaciones realizadas entre 2021 y 2023 han sacado a la luz hogares prehistóricos, restos de fauna, fragmentos cerámicos, huesos humanos y numerosas estructuras de combustión.

La cronología documentada muestra que Cova 338 fue frecuentada desde el quinto milenio antes de Cristo hasta finales del primer milenio antes de Cristo. La etapa más intensa se sitúa entre el 3600 y el 2400 a. C., coincidiendo con el desarrollo de la Edad del Cobre en Europa.

Uso técnico y organizado del territorio

Los investigadores sostienen que las piedras verdes se utilizaron de manera técnica y organizada. La malaquita puede transformarse mediante calor hasta obtener compuestos de cobre, un proceso que exige conocimiento del material, control del fuego y una organización mínima de las tareas.

Esto sugiere que las comunidades prehistóricas no solo atravesaban la montaña, sino que la integraban en sus estrategias económicas, logísticas y territoriales.

Un componente simbólico o funerario

Además de los minerales, los arqueólogos recuperaron dos adornos personales: un colgante elaborado con una concha marina de Glycymeris y otro hecho con un diente perforado de oso pardo. Estos objetos, junto a un diente infantil y una falange humana, abren la posibilidad de que la cueva también tuviera un componente simbólico o funerario.