un pez de 5 cm obliga a construir un viaducto de 100 metros en barakaldo

un pez de 5 cm obliga a construir un viaducto de 100 metros en barakaldo

  • CrimsonEcho
  • Abril 5, 2026
  • 3 minutos

Imagina que un animal que cabe en la palma de tu mano puede parar una obra gigante. En Barakaldo, un pez de solo 5 cm ha conseguido que se construya un viaducto de 100 metros para no tocar su casa en el río Castaños. Se llama pez espinoso y, aunque parece un protagonista de cuento, lleva protegido desde 1996 porque está en peligro de desaparecer.

¿cómo un pez pequeño puede frenar una megaobra?

El Gasterosteus aculeatus, conocido por todos como pez espinoso, vive entre agua dulce y salada. En Vizcaya ha elegido los ríos Castaños, Gobela y Asua para hacer su vida. Cuando se planeó enterrar la Variante Sur Metropolitana, los estudios advirtieron que destrozaría su hábitat. La solución: levantar un gran viaducto en El Regato para que el tráfico de mercancías pasara por arriba sin tocar el río.

La decisión no gustó a todos. El Ayuntamiento lo llamó «aberración medioambiental», mientras otros defendían que era la única forma de proteger al pez sin frenar la ciudad. Al final, el pez ganó y el viaducto se alzó sobre el valle.

traslados, paradas y batallas pasadas

Esta no es la primera vez que el pez espinoso da que hablar. Ya obligó a parar el ensanchamiento del cauce del río Gobela y se trasladaron 3.500 ejemplares para salvarlos de las máquinas. Sin embargo, no siempre tuvo tanta suerte: en el año 2000, durante la construcción del centro comercial Megapark, se cargó parte de su hábitat y nadie hizo nada. Aquel episodio cambió las reglas del juego y desde entonces las obras deben mirar primero al pez.

superviviente, adaptable y símbolo de debate

El pez espinoso no solo sobrevive, sino que evoluciona a la velocidad de la luz. Después del terremoto de Alaska en 1964, algunos quedaron atrapados en nuevos lagos de agua dulce y en pocas generaciones adaptaron su cuerpo para vivir sin sal. Su dieta es un menú variado: come larvas de insectos del fondo, pero también aprovecha moscas que caen a la superficie.

Esta flexibilidad lo hace fuerte, también frágil: cualquier cambio brusco en su casa puede acabar con él. Por eso, asociaciones como Ekologistak Martxan denuncian «cinismo institucional» cuando ven que quienes antes destrozaron su hábitat ahora lo usan como escudo para obras polémicas. El debate está servido: ¿la ciudad debe crecer a cualquier precio o hay que frenar el bulldozer cuando un pez de 5 cm alza la voz?