El pescado en crisis: triunfa en el ocio pero no sabemos cocinarlo

El pescado en crisis: triunfa en el ocio pero no sabemos cocinarlo

  • CrimsonEcho
  • Mayo 6, 2026
  • 2 minutos

En España, el pescado está en crisis. A pesar de ser un país con una rica tradición marinera y una dieta mediterránea, el consumo de pescado ha caído un 35% en la última década.

La razón es paradójica: nos encanta comer pescado en momentos de ocio, pero cada vez menos gente sabe cómo cocinarlo o comprarlo.

La costumbre de ir a la pescadería del barrio un par de veces por semana se está perdiendo, y preferimos pedir sushi o salir a comer ceviches, tiraditos o calamares.

El cambio de hábitos de los jóvenes

Los jóvenes de hoy en día no saben cocinar pescado. No han ido de pequeños a la pescadería con sus padres y no tienen referentes culturales que les hagan querer comprar y cocinar pescado.

Según la Federación de Asociaciones de Empresarios Detallistas de Pescados (Fedepesca), "como no han ido de pequeños, no la tienen en su referente cultural, en sus recuerdos de cuando eran niños, y tenemos que atraerles para que sepan que no solamente se puede comprar en un supermercado".

Los jóvenes quieren pescado, pero no saben cocinarlo. Prefieren pedir sushi o comprar pescado precocinado en supermercados.

El auge del consumo en el ocio

A pesar de la caída del consumo de pescado en los hogares, el consumo de pescado fuera de casa está aumentando. En los primeros meses de 2025, el consumo de pescado fuera de casa creció un 8,1% con respecto a 2024.

Los locales de sushi, pokes y otros restaurantes con ofertas de cocina asiática o fusión están en auge, y siempre tienen salmón en su oferta.

El marisco también sobrevive en la oferta de tapeo y aperitivos.

La falta de relevo generacional

La falta de relevo generacional es un hecho tanto en el propio sector de la pesca como en los comercios minoristas.

Los empresarios del sector están preocupados por la falta de interés de los jóvenes en aprender a cocinar y comprar pescado.

Para algunos empresarios, como Juan Roig, el cliente cada vez quiere más que le den las cosas hechas. "Para qué invertir en personal de pescadería si puede venderle directamente el plato preparado".