
un multimillonario quiere cobrar impuestos a la inteligencia artificial para crear un fondo público
Imagina que tu trabajo de oficina desaparece de la noche a la mañana porque un ordenador lo hace más rápido y gratis. A Tom Steyer, multimillonario y aspirante a gobernador de California, se le ha ocurrido una solución: cobrarle un pequeño impuesto a las empresas de inteligencia artificial y crear un fondo público para pagar la universidad, cursos de reciclaje e incluso ayudas mensuales.
Steyer, que tiene 2.400 millones de dólares, presentó la idea en San Diego ante un centenar de personas. Su plan es sencillo: por cada token de datos que procesen las grandes tecnológicas, el Estado recaudaría una fracción de céntimo. Con eso nacería el Golden State Sovereign Wealth Fund, un fondo que podría invertir y repartir beneficios a los ciudadanos.
¿cómo funciona el impuesto a la IA que propone Steyer?
El impuesto se aplicaría por cada unidad de información que mueven los modelos de inteligencia artificial. Aunque parezca poquito, al procesarse miles de millones de tokens al día, la recaudación sería enorme. Steyer calcula que bastaría para financiar becas, escuelas públicas y programas de formación para los trabajadores que la IA deje sin empleo.
La idea no es nueva: el propio CEO de Anthropic, Dario Amodei, la mencionó en 2025. Steyer la ha adaptado y promete negociar los detalles con las empresas o con el parlamento estatal para que la medida salga adelante.
California, primera potencia de la IA y también la más desigual
California alberga a gigantes como OpenAI y Anthropic, pero también a 40 millones de personas, muchas de las cuales apenas llegan a fin de mes. Steyer advierte: "no podemos tener doce trillonarios y millones que no pueden pagar el alquiler". Su fondo buscaría equilibrar la balanza para que la riqueza que genera la tecnología vuelva a la ciudadanía.
Además, el candidato quiere que la IA se use como herramienta que ayude a los trabajadores en vez de sustituirlos. Para ello propone invertir parte del fondo en reciclaje profesional y en crear nuevos puestos que aprovechen la inteligencia artificial.
el obstáculo: una primaria abierta y un pasado empresarial
Antes de llegar a la gobernación, Steyer debe superar la primaria de junio. Dos republicanos lideran las encuestas y los votantes demócratas están divididos entre varios candidatos, incluido el propio Steyer. Su competencia incluye a la excongresista Katie Porter y al alcalde de San José, Matt Mahan, favorito de Silicon Valley.
El pasado también le persigue: su fondo de inversión compró acciones de CoreCivic, la empresa privada que gestiona el controvertido centro de detención de Otay Mesa. Tres activistas le reclamaron durante el acto que devuelva los beneficios obtenidos. Steyer reconoció el error y aseguró que vendió las acciones hace más de una década, pero no se comprometió a donar dinero a los detenidos.
