
logran congelar larvas de medusa por primera vez
Un grupo de científicos gallegos ha conseguido algo que nadie había logrado antes: congelar larvas de medusa y que sigan vivas al descongelarlas. El equipo, formado por la investigadora Estefanía Paredes y sus compañeros Alba Lago y Jesús Troncoso, trabaja en el Centro de Investigación Marina (CIM) de la Universidad de Vigo. Su experimento se centró en las éfiras, las recién nacidas de la medusa común Aurelia aurita.
Las medusas son más del 96% agua, así que congelarlas sin destrozar sus células parecía imposible. El equipo diseñó un cóctel de crioprotectores (sustancias que evitan la formación de cristales de hielo) y ajustó los tiempos y temperaturas al milímetro. El resultado: muchas larvas sobrevivieron y siguieron creciendo con normalidad después del deshielo.
¿Por qué congelar una medusa es tan difícil?
Imagina llenar un globo de agua y meterlo al congelador: el globo explota. Con las larvas pasa lo mismo. Su altísima cantidad de agua hace que se formen cristales de hielo que destrozan sus células por dentro. Para evitarlo, los científicos tuvieron que encontrar el punto justo entre protegerlas y no envenenarlas con los propios químicos protectores.
Tras muchas pruebas, hallaron la combinación exacta de anticongelantes naturales y el ritmo perfecto para bajar y subir la temperatura. Así consiguieron que las larvas mantuvieran su forma y energía para seguir desarrollándose.
¿Para qué sirve este supertruquito?
El proyecto, bautizado IceMedusa, no solo sirve para presumir de récord. Su éxito abre la puerta a bancos biológicos marinos, esos básicos de congelación donde guardar especies enteras. Esto puede salvar moluscos de interés comercial como mejillones, almejas o berberechos si sus poblaciones colapsan por la contaminación o el cambio climático.
Además, las larvas congeladas pueden convertirse en modelo de estudio para entender cómo funcionan otros animales marinos y para crear nuevos materiales médicos, ya que contienen mucho colágeno.
De Galicia al mundo: el futuro de la vida marina
Este logro convierte a la Universidad de Vigo en puntera mundial en criobiología marina. El conocimiento generado se compartirá con centros de todo el planeta para mejorar la conservación ex situ (fuera de su entorno natural) del plancton gelatinoso y otras especies clave.
La criopreservación de larvas de medusa no solo protege la biodiversidad; también puede revolucionar la acuicultura, facilitando la cría de nuevas especies y reduciendo la presión sobre los ecosistemas marinos. En resumen: un hito que empieza en Galicia y promete beneficios globales.
