
Francia crea una IA que detecta minas en el estrecho de Ormuz con 99% de acierto
La Armada francesa ya tiene un nuevo super-detección de minas: una inteligencia artificial que acierta el 99% de las veces y trabaja cuatro veces más rápido que los equipos clásicos. Su misión: encontrar explosivos ocultos bajo el agua en zonas tan delicadas como el estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo que llega a Europa.
El invento lleva por nombre Expeditionary PathMaster y lo ha creado la compañía tecnológica Thales. Es capaz de montarse en barcos pequeños, lanchas rápidas o incluso funcionar desde tierra gracias a un centro de control portátil. El sistema mezcla IA, drones submarinos y robots para rastrar el fondo marino sin parar.
El truco está en su herramienta Mi-Map: analiza las imágenes de sonar y decide en segundos si lo que hay debajo es una mina, una roca o un resto de metal. Además, la plataforma M-Cube une todos los datos y los envía en tiempo real a los comandos, lo que facilita decidir si desactivar el objeto o pasar de largo.
Francia ya ha entregado el primer equipo a la Marine Nationale, que puede combinarlo con vehículos autónomos submarinos (AUV), robots controlados por control remoto (ROV) y los barcos cazaminas tradicionales. La meta: proteger rutas comerciales vitales sin poner en riesgo a tripulaciones.
Ormuz bajo la mira: por qué este paso marino es un punto caliente
El estrecho de Ormuz es un túnel de agua de apenas 33 km de ancho por el que cada día pasan millones de barriles de petróleo. Si alguien coloca minas en su lecho, el tráfico mundial se encarece y la seguridad de muchos países se tambalea. Ahí es donde entra la nueva IA francesa: puede desplegarse en días y escanear el fondo sin descanso, avisando al instante de cualquier sospecha.
Además, el sistema se adapta a barcos aliados, por lo que OTAN y fuerzas internacionales podrían usarlo en misiones conjuntas. Su diseño modular permite añadir más sensores o drones según la misión, convirtiendo cualquier embarcación en un cazaminas de alta tecnología.
Cómo funciona la IA que casi nunca falla
Primero, los drones submarinos lanzan sonares que dibujan un mapa 3D del fondo. La IA compara esas imágenes con miles de perfiles de minas reales aprendidos durante su entrenamiento. En cuestión de minutos, Mi-Map clasifica cada objeto y marca con rojo lo que podría ser explosivo. El margen de error es tan bajo que ronda el 1%, una cifra récord para este tipo de tecnología.
Si aparece algo sospechoso, el operador puede enviar un ROV con cámara y brazo robótico para inspeccionar, cortar la mecha o destruir la mina con una pequeña carga. Todo el proceso se hace desde una pantalla, sin que los humanos se acerquen al peligro.
Guerra moderna: robots e inteligencia artificial toman la delantera
Los conflictos recientes han demostrado que la mina clásica sigue siendo un arma barata y eficaz. Para contrarrestarla, las armadas apuestan por la automatización total. El sistema francés no solo sirve en Ormuz: puede montarse en lanchas, helicópteros o bases en tierra para proteger puertos, oleoductos submarinos o zonas de desembarco.
Expertos aseguran que combinar IA, drones y análisis en tiempo real reduce los costes a la mitad y acelera las operaciones frente a los métodos tradicionales, donde los buques cazaminas debían avanzar a velocidad muy lenta. Con este salto tecnológico, Francia se coloca a la cabeza de la guerra naval del futuro y ofrece a sus aliados una herramienta clave para mantener abiertas las rutas marítimas más importantes del planeta.
