
Tras finalizar Silksong, busqué otros metroidvania y redescubrí Aeterna Noctis
Tras finalizar Silksong, he buscado otros metroidvania sin lograr igualar su impacto, hasta que redescubrí Aeterna Noctis, un título desarrollado en Talavera de la Reina. Este juego me recuerda a Silksong por su dificultad, historia y sentido del humor, manteniendo una variedad constante de situaciones que lo convierten en una aventura total cambiante.
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El duelo entre luz y oscuridad crea una narrativa atrapante
En Aeterna Noctis, el mundo es gobernado alternadamente por un rey de la oscuridad y una reina de la luz. Como controlamos al perdedor, vivimos su caída y arrastre tras perder sus poderes.
Esta dinámica nos obliga a peregrinar para recuperar habilidades mientras antiguos súbditos lo agreden por su debilidad, creando un escenario emocionalmente intenso que conecta con fans del género.
La evolución del género permite mezclar plataformas, combate y ritmo
A diferencia de otros metroidvania que se enfocan en la interconexión, Aeterna Noctis aprovecha las capacidades evolutivas del género para alternar entre plataforma extremo, peleas y jefes sin perder el interés.
Sigue un ritmo constante similar al de Silksong, donde cada acción cambia constantemente lo que haces antes, ofreciendo estímulos continuos para mantener la atención del jugador desde el primer momento.
El juego se pone bravo y la versión Switch presenta desafíos técnicos
A medida que avanzas, el juego aumenta su dificultad. La versión de Switch presenta problemas de escala con un personaje pequeño que dificulta leer bien las escenas, mientras que en PC o consola la experiencia es más completa.
Cuidado con los ajustes: en Steam Deck he tenido que modificar resoluciones y frames para lograr una experiencia fluida. A pesar de esto, el juego sigue avanzando gracias a su equilibrio entre desafíos y diversión.
