
descubren un hongo que se come el carbón tras los incendios forestales
Imagina que, después de un incendio, el suelo queda negro y sin vida. Pero en pocos días aparecen unos hongos que, literalmente, se comen el carbón. Científicos de la Universidad de California han comprobado que estos organismos activan genes especiales para digerir los restos quemados y convertirlos en nutrientes que ayudan a que vuelvan a crecer plantas.
El equipo estudió durante cinco años zonas calcinadas de California. Vio que los hongos duplican genes o se reproducen más rápido para aumentar la producción de enzimas que descomponen el carbón vegetal. Incluso detectaron al hongo Coniochaeta hoffmannii que «robó» genes a bacterias para procesar compuestos tóxicos del suelo.
Estos hongos no solo sobreviven: estabilizan el terreno, evitan la erosión y hacen que el agua se filtre de nuevo. Su siguiente reto podría ser limpiar vertidos industriales que contienen moléculas similares al carbón.
Cómo un hongo convierte ceniza en vida
Los hongos pirófilos aprovechan que el fuego ha eliminado competidores. Cuando llegan la humedad y las lluvias, sus enzimas rompen el carbón y liberan nitrógeno, fósforo y potasio, los nutrientes básicos que necesitan las primeras plantas colonizadoras. Además, sus filamentos actúan como una red que aglutina partículas y reduce la erosión.
Los científicos cultivaron estas especies en placas con trozos de carbón vegetal. En solo días, el hongo crecía más rápido y copiaba los genes clave hasta por tres veces, multiplicando la cantidad de enzimas destructoras de carbono.
El hacker genético del bosque quemado
El caso más sorprendente fue Coniochaeta hoffmannii. Este hongo incorporó genes de bacterias mediante transferencia horizontal, un trueque poco común entre reinos tan distintos. Gracias a esos genes extra, digiere compuestos tóxicos que otros hongos no pueden, ganando una ventaja súper en suelos recién quemados.
Los investigadores creen que este «truco» podría servirle también para descomponer contaminantes industriales como los hidrocarburos aromáticos, abriendo la puerta a biorremediación de vertidos petrolíferos.
Así se ven los héroes invisibles del fuego
Muchos de estos hongos no parecen setas. Pyronema domesticum forma pequeñas cúpulas rosadas de apenas unos milímetros que cubren el suelo como una alfombra microscópica. Geopyxis prefiere copas marrones con bordes claros entre las cenizas. Por su parte, Neurospora se extiende como un moho anaranjado sobre troncos carbonizados.
Su aparición es efímera: surgen a las pocas semanas y desaparecen cuando el ecosistema empieza a recuperarse. Aunque duren poco, su paso es imprescindible para que vuelvan a crecer arbustos y árboles.
