
Descubre el secreto del bacalao a la riojana: jugosidad y sabor sin igual
El bacalao a la riojana es una receta tradicional de la cocina española, ideal para Semana Santa y para cualquier época del año. Con cuatro lomos de bacalao desalado, pimientos rojos asados, cebolla morada, laurel, ajo y tomate frito, se elabora en una salsa aromática que se cuece lentamente y se termina al horno a 180 °C durante quince minutos. El plato se sirve caliente, acompañado de pan, patatas fritas o arroz, y combina perfectamente con una copa de Rioja y brinda un sabor auténtico.
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Descubre el secreto para un bacalao jugoso y lleno de sabor
Para lograr un bacalao jugoso, el primer paso es secar bien los lomos con papel de cocina. Después se pasan ligeramente por harina y se fríen en una sartén con aceite de oliva virgen extra, solo hasta dorar la superficie. Este proceso sella los jugos internos y crea una capa crujiente que protege el pescado durante la cocción posterior. Reservar los trozos en un plato mientras se prepara el resto de la receta.
Una vez dorado, se coloca la mitad de la salsa en una cazuela apta para horno, se sitúan los trozos de bacalao con la piel hacia abajo y se cubre con el resto del sofrito. La cazuela se lleva al horno precalentado a 180 °C y se hornea durante quince minutos, tiempo suficiente para que el pescado absorba los aromas del laurel, el pimentón dulce y el vino blanco, manteniendo la textura tierna.
Los trucos que hacen que la salsa sea perfecta cada vez
El corazón de la receta está en el sofrito de tomate, que se inicia sofriendo ajo picado y cebolla morada en el mismo aceite usado para el bacalao. Tras diez minutos a fuego bajo, se incorpora una copa de vino blanco que se reduce para evaporar el alcohol, y luego se añade el tomate frito, una hoja de laurel y una cucharadita de pimentón dulce. Todo se cocina a fuego medio-bajo durante quince minutos, evitando que se pegue.
Para equilibrar la acidez del tomate, se rectifica la sal y, si es necesario, se añade un pequeño pellizco de azúcar. Los pimientos rojos asados, previamente escurridos, se incorporan al final del sofrito junto con su jugo, aportando un toque dulce y un color vibrante. Esta combinación permite que la salsa cubra uniformemente el bacalao, realzando cada bocado con notas ahumadas y mediterráneas.
Cómo acompañar este clásico sin perder la esencia
Una de las virtudes del bacalao a la riojana es que prácticamente no requiere acompañamiento, pero una buena hogaza de pan crujiente permite absorber la salsa y disfrutarla en cada bocado. Si se prefiere una opción más contundente, unas patatas fritas doradas o un arroz blanco suelto complementan el plato sin opacar sus sabores. Cada acompañante aporta textura distinta que realza la experiencia gastronómica.
Para cerrar la comida con armonía, se sugiere servir una copa de vino tinto de la región, como un Rioja joven, que aporta notas frutales que equilibran la suavidad del pescado y la intensidad del pimentón. El plato se presenta caliente, directamente de la cazuela, y se invita a compartirlo en familia o con amigos, manteniendo la tradición de la Semana Santa o disfrutándolo en cualquier ocasión.
