
cuándo cambiar la fuente de alimentación de tu pc antes de que pete
La fuente de alimentación es como el corazón del PC: si falla, arrastra a todos los componentes. Pueden durar años, pero llega un momento en el que empiezan a dar señales de agotamiento. Reconocerlas a tiempo puede salvar tu tarjeta gráfica, tu placa o incluso evitar un susto de humo en casa.
Los avisos se agrupan en tres grupos: síntomas críticos (peligro inminente), fallos de funcionamiento (el PC se porta raro) y pérdida de calidad. Si detectas alguno, empieza a buscar sustituta.
Olor a quemado y chispas: la fuente pide socorro
El aviso más gordo es el olor a plástico quemado. Si hueles algo raro cerca del PC, seguro que los condensadores de la fuente están diciendo adiós. Acompañado de zumbidos agudos o chasquidos eléctricos el problema es casi seguro. Y si además sale humo, no lo dudes: desenchufa y cambia la fuente ya.
Otro síntoma serio es el temido BSOD WHEA_UNCORRECTABLE_ERROR sin haber tocado el overclock. Significa que la fuente no regula bien el voltaje y el sistema se defiende como puede.
Reinicios infinitos y periféricos que desaparecen
Cuando la fuente no da la potencia que necesita la gráfica o el procesador, el PC se apaga solo mientras jugas o renderizas. También puede entrar en un bucle: ventiladores arrancan, se apagan y vuelta a empezar.
Si el teclado, ratón o disco duro se conectan y desconectan solos, es que no llega corriente estable. La fuente está cansada y los componentes lo notan.
Cómo saber si tu fuente aguanta el tirón
Comprueba que los vatios totales sean superiores a la suma de lo que necesitan tu gráfica, CPU y demás. Si la cuenta no sale, la fuente se esfuerza demasiado y acabará fallando.
Revisa también la antigüedad: más de cinco años de uso intensivo o polvo acumulado reducen su capacidad. Cuando empieces a notar cualquiera de estos fallos, plantéate cambiarla antes de que arrastre al resto del equipo.
