
Corea del Sur halla una fosa común con ADN de hace 1.500 años y descubre sacrificios humanos
En Gyeongsan, Corea del Sur, un equipo de científicos ha analizado los restos de 78 personas enterradas entre el 57 a. C. y el 668 d. C. El estudio de su ADN ha demostrado que muchas fueron sacrificadas para acompañar a miembros de la élite en su viaje a la muerte. Esta práctica, conocida como sunjang, consistía en enterrar sirvientes y familiares junto a los nobles.
Las tumbas de los nobles contenían objetos valiosos, mientras que las víctimas aparecían en fosas comunes sin ajuar. Los análisis genéticos revelan 11 pares de hermanos, 23 parejas de primos y otros muchos parientes, lo que indica que hasta familias enteras eran sacrificadas.
Los científicos también han comprobado que los jóvenes seleccionados gozaban de buena salud, una prueba más de que los sacrificios eran planificados y sistemáticos. Además, la endogamia no era solo de la élite: también se detectan matrimonios entre parientes entre los sacrificados.
El rastro genético que destapa la violencia institucionalizada
La combinación de bioantropología y genética molecular ha permitido reconstruir el árbol familiar de los 78 esqueletos. Los investigadores han visto que las víctimas compartían muchos genes, lo que sugiere que pertenecían a un mismo grupo social, posiblemente esclavos o sirvientes de bajo rango.
Estos datos validan por primera vez con pruebas de ADN lo que hasta ahora solo se conocía por textos antiguos: el Reino de Silla usaba la muerte ritual para mostrar poder y mantener la jerarquía.
¿Por qué eligieron a los más jóvenes y sanos?
Las pruebas de carbono y nitrógeno en los huesos indican que los sacrificados tenían una dieta rica, similar a la de la élite. Esto descarta que fueran prisioneros de guerra o personas malnutridas. Los expertos creen que los gobernantes querían "regalar" la mejor compañía a los nobles fallecidos.
Además, la juventud de las víctimas garantizaba que pudieran "servir" durante mucho tiempo en la otra vida, según la cosmovisión de la época.
Una sociedad que casaba entre primos para conservar el poder
El estudio halla matrimonios entre parientes cercanos tanto en la élite como entre los sacrificados. Esta endogamia servía para mantener la propiedad de la tierra y el estatus social dentro de unos pocos clanes.
Los científicos subrayan que esta práctica no era exclusiva de los reyes y nobles, sino que se extendía a capas sociales más bajas, algo que no se había documentado hasta ahora en el Reino de Silla.
