
La paradoja del gorpcore: en la ciudad nos ponemos botas de alpinista y en la montaña vamos descalzos
Imagina que estás desayunando en tu barrio favorito y ves a todos con chaquetas de escalar el Everest y zapatillas que parecen tanques. Eso es el gorpcore: ir hiper-equipado para la ciudad. Pues bien, mientras tanto, en las montañas de verdad pasa lo contrario: hay quien se quita los zapatos y camina descalzo.
La moda ha dado la vuelta. En Seúl, la investigadora Gen Blades se quitó las zapatillas al pisar un barro rojizo y dijo que aquello era "un masaje gratis". En Australia, Dale Noppers organiza rutas de siete horas sin calzado y presume de tener los pies más suaves que nunca. Y no son dos bichos raros: en Corea del Sur el 68,7 % de los ayuntamientos tiene normas para fomentar el senderismo descalzo.
La ciudad invierte millones en suelas de carbono y membranas impermeables; la montaña apuesta por sentir piedras, barro y agua fría. Una paradoja que ha llegado para quedarse.
De los parques descalzos de Alemania a la locura surcoreana
Hace décadas, Alemania creó los Barfußpark: caminos de 3 km llenos de estaciones donde pisas arena, piñas o barro. El de Bad Sobernheim funciona desde 1992 y triunfa entre familias.
Corea fue más allá. La ciudad de Seongnam gastó 2,7 millones de dólares en seis pistas de arcilla roja y tiene previsto otro pastel para 2024. Hasta la empresa de bebidas Sun Yang Soju se apunta: 14,5 km de camino y 800.000 dólares al año para mantenerlo. Con tanto pie suelto, los humedales de Sorae ya sufren erosión.
Por qué se vuelve loca la gente por andar sin zapatos
Los fans dan dos razones. La primera es el cuerpo: sin zapatos activas 20 músculos y más de 100 tendones, mejoras el equilibrio y cambias el pisar de talón a la bola del pie. El esfuerzo sube un 53 %, así que un paseo se convierte en entrenamiento.
La segunda es la "conexión a tierra" o earthing: apoyar la planta neutralizaría radicales libres, mejoraría la sangre y hasta podría bajar el azúcar. Algunos pacientes coreanos juran que les quita el insomnio y hasta cura el cáncer. La comunidad médica pone el freno: falta evidencia y aumentan infecciones como la fascitis plantar o el tétanos.
Barefoot shoes: la solución para no clavarte un alambre y seguir sintiendo el terreno
Si te pica el gusanillo pero no quieres terminar en el hospital, existen las zapatillas barefoot: suela finísima, cero tacón y horma ancha. El viajero Matouš Vinš subió el Monte Kenia (5.000 m) con ellas mientras sus colegas con botas llenaban sus pies de ampollas. Viktorka Hlaváčková asegura que va más rápida y con mejor circulación incluso bajo cero.
Así que, mientras las ciudades se llenan de tecnología que nunca se usará, la montaña apuesta por el extremo opuesto: sentir el mundo con los propios pies. ¿Te atreves a probarlo?
