cigüeña come gomas y muere en doñana

cigüeña come gomas y muere en doñana

  • ShadowPulse
  • Abril 13, 2026
  • 3 minutos

Una cigüeña encontrada en Doñana llevaba dentro 150 gomas de plástico, que confundió con gusanos y que le provocó la muerte.

Este caso muestra cómo los plásticos de los vertederos a cielo abierto llegan a los humedales a través de aves como cigüeñas y gaviotas, que se alimentan de bolsas, envoltorios, globos o mascarillas.

En otras zonas de Andalucía se han medido cifras alarmantes: en las salinas de la Tapa las cigüeñas pueden depositar hasta 200 kg de plástico al año, y en la laguna de Fuente de Piedra la cifra llega a 400 kg, mayormente transportados por gaviotas.

Los estudios indican que más del 90 % de las aves acuáticas del planeta tienen restos de plástico en su sistema digestivo, y que un nido de cigüeña puede contener hasta 2 000 kg de residuos como bolsas y cuerdas.

Los plásticos liberan hasta 4 000 aditivostóxicos que se acumulan en la cadena alimentaria; se estima que una persona puede ingerir semanalmente el equivalente a una tarjeta de crédito en microplásticos.

la cigüeña que se tragó 150 gomas

Una cigüeña fue hallada en Doñana con 150 gomas plásticas en el estómago, creyendo que eran gusanos. El exceso de plástico le impidió alimentarse y acabó muriendo.

Este hallazgo confirma que las aves pueden actuar como vectores de residuos, transportándolos desde vertederos hasta zonas protegidas.

cuánto plástico acumulan las aves en doñana

En las salinas de la Tapa se registra que las cigüeñas depositan hasta 200 kg de plástico al año, mientras que en la laguna de Fuente de Piedra la cifra asciende a 400 kg, mayormente por gaviotas.

Más del 90 % de las aves acuáticas presentan restos de plástico en su sistema digestivo y un nido de cigüeña puede contener hasta 2 000 kg de residuos como bolsas y cuerdas.

qué pasa con los microplásticos en nuestra comida

Los plásticos contienen hasta 4 000 aditivos diferentes, algunos tóxicos, que se bioacumulan en peces, aves y mamíferos, llegando incluso a la alimentación humana.

Se estima que una persona ingiere semanalmente el equivalente a una tarjeta de crédito en microplásticos, lo que plantea riesgos para la salud a largo plazo.