
gaviotas de doñana: roban comida y tragan plástico sin saberlo
Las gaviotas que vuelan sobre Doñana han aprendido a vivir cerca de las personas, a aprovechar la comida que dejan y a moverse entre la ciudad y la naturaleza sin problemas.
Pero en los últimos años, su hábito de comer restos de comida también les ha traído un problema: plástico. Cuando se acercan a vertederos y plantas de tratamiento, encuentran restos de comida mezclados con fragmentos de plástico, vidrio o tela. Si el trozo es pequeño, lo tragan junto con la comida.
Un ecólogo ha documentado cómo estas aves actúan como biovectores, transportando la contaminación desde los vertederos hasta los humedales protegidos. Cuando vuelven a sus zonas de descanso, expulsan los residuos en forma de excremento, moviendo toneladas de plástico fuera de los vertederos.
En la laguna de Fuente de Piedra, en Málaga, las gaviotas depositan cada año alrededor de 400 kilos de plástico, además de más de dos toneladas de otros residuos. En la Bahía de Cádiz, varias especies de aves acuáticas trasladan unos 530 kilos anuales.
En lagunas sin salida al mar, el plástico se fragmenta y se convierte en microplásticos que entran en la cadena alimentaria. Insectos acuáticos, peces y polluelos de flamencos los ingieren, y también llegan a la acuicultura y a la producción de sal.
El impacto no solo afecta al medio ambiente, sino también a las propias aves. Muchas mueren por asfixia, enfermedades o enredos. Otras acumulan plástico en el estómago, lo que reduce su capacidad para alimentarse normalmente.
¿Por qué las gaviotas confunden el plástico con comida? Su visión tetracromática les permite percibir el espectro ultravioleta. Muchos plásticos reflejan esa luz con intensidad, como las escamas de un pez o superficies húmedas. Para una gaviota, ese brillo activa el mismo estímulo que una presa.
Además, sus ojos tienen filtros naturales que intensifican el contraste entre colores, lo que les ayuda a distinguir alimento en la naturaleza. Pero en entornos alterados por el ser humano, esta ventaja se convierte en un problema, ya que el plástico rojo, naranja o blanco imita el aspecto de pequeños animales o restos orgánicos.
El resultado es una trampa sensorial: en un vertedero o incluso en una playa, un trozo de envase puede destacar más que un alimento real, y la gaviota no identifica basura, sino señales visuales que su cerebro interpreta como comida.
¿Por qué las gaviotas se vuelven ladronas de plástico?
Las aves que sobrevuelan Doñana han aprendido a aprovechar la comida que dejan los humanos, pero también a tragarplástico sin darse cuenta. Cuando se acercan a vertederos, los restos de comida mezclados con fragmentos de plástico son irresistibles.
¡Increíble! 400 kilos de plástico al año en Fuente de Piedra
En la laguna de Fuente de Piedra, las gaviotas depositan cada año 400 kilos de plástico, además de más de dos toneladas de otros residuos. En la Bahía de Cádiz, el número asciende a 530 kilos anuales.
El peligro invisible: microplásticos en la cadena alimentaria
El plástico se fragmenta en microplásticos que son ingeridos por insectos acuáticos, peces y polluelos de flamencos. También llegan a la acuario y a la producción de sal, afectando a la vida humana.
