china revive un truco nazi para fabricar plástico sin petróleo

china revive un truco nazi para fabricar plástico sin petróleo

  • NeoLynx
  • Abril 14, 2026
  • 3 minutos

China ha vuelto a poner en marcha un método inventado durante la II Guerra Mundial para convertir carbón en plástico sin necesidad de petróleo. Se trata del proceso Fischer-Tropsch, creado por los nazis cuando escaseaba el crudo. Ahora, los científicos de la Universidad de Pekín han añadido una pizca de bromuro de metilo que bloquea casi por completo la formación de CO₂.

El resultado: las emisiones de dióxido de carbono bajan del 30% a menos del 1%, lo que convierte la vieja técnica en una alternativa mucho más limpia para fabricar olefinas, los ladrillos básicos de los plásticos. Además, se aprovecha el gas de síntesis (un derivado del carbón) para crear productos químicos con menor huella ambiental.

En la región de Xinjiang ya se está construyendo la mayor planta del mundo de este tipo: producirá 2,4 millones de toneladas al año de etilenglicol a partir de carbón. El objetivo es claro: reducir la dependencia del petróleo importado y blindar la economía china ante crisis internacionales.

¿Cómo convierten el carbón en plástico sin casi CO₂?

El truco está en añadir bromuro de metilo durante la reacción. Esta sustancia impide que el carbono se escape como CO₂, así que casi todo se transforma en moléculas útiles para fabricar plástico. El proceso parte del gas de síntesis, una mezcla de CO e H₂ que se obtiene al calentar carbón.

Gracias a este pequeño ajuste químico, China consigue que cada tonelada de producto final contenga menos de 10 kg de CO₂, cuando antes eran más de 300 kg. Además, el método permite usar carbón de baja calidad que no serviría para otras industrias.

El megaproyecto de Xinjiang que asusta al planeta

La nueva planta de Xinjiang será cuatro veces mayor que cualquier otra del mundo. Cuando esté a pleno rendimiento, generará suficiente etilenglicol para abastecer a toda la industria textil china de poliéster, sustituyendo alrededor de 1,5 millones de barriles de petróleo al año.

El gigante asiático ya ha superado a Europa en inversiones de este tipo. Entre 2020 y 2023, el dinero destinado a convertir carbón en productos químicos creció un 400%, mientras que en la UE apenas aumentó un 5%.

¿Una victoria contra el petróleo o una bomba climática?

Aunque el proceso reduce emisiones en la fábrica, el uso masivo de carbón preocupa a los expertos. Si se expande como prevé Pekín, las nuevas plantas podrían añadir 300 millones de toneladas de CO₂ globales anuales para 2030, según el IEEFA.

Por otro lado, China exportará el excedente de plástico barato, lo que puede hundir precios y acelerar el plástico de un solo uso en países en desarrollo. El equilibrio entre independencia energética y emisiones globales se convierte en un pulso clave para el clima.